
La mancha blanca apareció en el sector de la vereda Chagualá, desatando preocupación ciudadana. Empresas Públicas de Armenia explicó la distancia geográfica del fenómeno y entregó los resultados de las pruebas de laboratorio.
¿Por qué apareció espuma en el río Quindío y afecta el agua potable de Armenia?
La inusual espuma avistada sobre las aguas del río Quindío, a la altura de la vereda Chagualá, no afecta la calidad del agua potable que se consume en Armenia. Según confirmó Empresas Públicas de Armenia (EPA), este fenómeno se registró a 5 kilómetros aguas abajo de su punto de captación ubicado en la vereda El Agrado (Boquía – Salento). Los análisis técnicos en la Planta de Tratamiento de Agua Potable (PTAP) demostraron que no hay contaminación, garantizando un suministro seguro para sus más de 125.000 usuarios.
El salvavidas de la geografía local
La situación irregular fue detectada específicamente en la vereda Chagualá. Sin embargo, antes de que el pánico colectivo provocara un desabastecimiento preventivo, la brújula y la topografía jugaron a favor de la ciudad. El punto exacto de la anomalía fue la clave para descartar una crisis.
El sistema de captación que da de beber a la capital no está cerca de ese tramo. Los ingenieros y el personal operativo de Empresas Públicas de Armenia (EPA) confirmaron que las válvulas de la bocatoma operan kilómetros arriba, resguardadas en la vereda El Agrado, en el sector de Boquía, jurisdicción de Salento.
Esto significa que la espuma se formó exactamente cinco kilómetros aguas abajo de donde se extrae el líquido vital. Es físicamente imposible que la corriente del río retrocediera para introducir la sustancia sospechosa en las tuberías del acueducto municipal. Los operarios, tras una inspección minuciosa, no encontraron rastros de espuma ni en las rejillas de entrada ni en la planta de potabilización.
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Microscopios y pruebas en tiempo real
Para no dejar margen a la duda, los laboratorios de la entidad encendieron sus equipos. Pasar del alivio geográfico a la certeza científica requería someter el agua a un estricto escáner de calidad. Los químicos evaluaron el líquido natural al ingresar y el producto ya tratado antes de ser inyectado a la red de distribución.
“De acuerdo a la caracterización de agua natural en la entrada de la Planta de Tratamiento de Agua Potable -Ptap, agua potable en la salida y red de distribución de la ciudad de Armenia, no se identificó novedad, ni alteración en los parámetros fisicoquímicos ni organolépticos que evidenciaran algún tipo de contaminación“.
El dictamen fue contundente y ahuyentó los fantasmas de una crisis. La entidad prestadora garantizó que la continuidad, la presión y, sobre todo, la pureza del líquido permanecen intactas en todos los barrios de la ciudad.
El radar sobre 51 puntos críticos
Para sostener la promesa de calidad frente a sus más de 125.000 usuarios, el blindaje no se limita a la planta central. La empresa mantiene un cerco de vigilancia amparado en la Resolución 2115 de 2007, la norma máxima que dicta las reglas de salubridad para el consumo humano en el país.
Este radar de prevención incluye un rastreo continuo con 51 puntos de muestreo estratégicamente distribuidos por las diferentes comunas de Armenia. Si una sola gota alterada llegara a colarse en la red, estos nodos de control la detectarían de inmediato.




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