
El Departamento Nacional de Planeación publicó el borrador del documento Conpes para transformar el transporte de carga y pasajeros; la inversión apunta a reducir un 26% los costos de exportación.
¿Cuáles son los 9 proyectos del Gobierno para reactivar los trenes en Colombia?
El Gobierno de Gustavo Petro, a través del Departamento Nacional de Planeación (DNP), presentó una estrategia de infraestructura basada en nueve megaproyectos clave para modernizar la red férrea del país: la APP La Dorada – Chiriguaná (adjudicada en 2025), el Regiotram del Norte (respaldado con $17,3 billones), el Tren del Huila (que se adjudicará la primera semana de junio de 2026), el Tren del Catatumbo, el Tren Interoceánico (Juradó – Acandí), y los corredores Yumbo – Caimalito, Bogotá – Belencito, Buenaventura – Palmira y Villavicencio – Puerto Gaitán. La iniciativa busca revertir un rezago histórico donde solo opera el 36% de los 3.533 kilómetros de vías existentes.
De los 3.533 kilómetros de infraestructura férrea que atraviesan la geografía de Colombia, apenas el 36% ve pasar vagones en la actualidad. Durante décadas, las locomotoras pasaron a un segundo plano en las agendas públicas, mientras las inversiones y la conectividad interna del país se concentraban casi exclusivamente en las carreteras. Con el propósito de equilibrar la balanza del transporte nacional, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) abrió a consulta pública el borrador del documento Conpes que funcionará como la hoja de ruta técnica y económica para el retorno definitivo del tren.
El plan para reindustrializar las regiones
La propuesta no plantea únicamente el mantenimiento físico de las líneas que ya existen, sino una reconfiguración completa de la logística interna y el transporte de pasajeros. Según explicó la directora del DNP, Natalia Irene Molina, el objetivo principal de trazar esta política de Estado es convertir al modo ferroviario en un dinamizador de la economía nacional que articule el trabajo de las universidades, los inversionistas privados y las administraciones locales.
La hoja de ruta oficial agrupa las obras en diferentes niveles de desarrollo técnico, abarcando desde iniciativas que ya tienen recursos asignados y contratos en ejecución, hasta corredores estratégicos que avanzan en sus etapas de diagnóstico.
El estado de los proyectos clave
La columna vertebral de esta estrategia se compone de nueve trazados diseñados para conectar zonas de producción agrícola, industrial y minera con los centros urbanos y los puertos marítimos:
- APP La Dorada – Chiriguaná: Se convirtió en la primera Asociación Público-Privada de carácter ferroviario en el país tras su adjudicación en 2025. Su trazado integrará el tránsito de mercancías entre los departamentos de Caldas, Antioquia, Santander, Norte de Santander y Cesar.
- Regiotram del Norte (Tren de Zipaquirá): Enfocado en la movilidad de pasajeros en el centro del país, es el proyecto con mayor asignación de recursos, alcanzando una inversión de $17,3 billones.
- Tren del Huila: Es la obra con el cronograma más inmediato. El proyecto se encuentra actualmente en fase de prefactibilidad y las autoridades confirmaron que el contrato correspondiente será adjudicado durante la primera semana de junio de 2026.
- Corredores estratégicos del occidente y centro: Los trayectos Yumbo – Caimalito (prioritario para el movimiento de carga pesada en el occidente) y Bogotá – Belencito ya cuentan con la declaración oficial de importancia estratégica.
- Líneas en fase de estudio: El Tren del Catatumbo concluyó con éxito sus análisis de prefactibilidad. Por su parte, los tramos Buenaventura – Palmira, Villavicencio – Puerto Gaitán y el Tren Interoceánico (Juradó – Acandí) avanzan en la estructuración de sus respectivos diseños técnicos.
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Logística más barata y menor impacto ambiental
La decisión gubernamental de volcar esfuerzos hacia el sistema intermodal —donde coexisten e interactúan los camiones, los barcos y los trenes— se sustenta en proyecciones de ahorro logístico. Los datos del sector oficial indican que el funcionamiento regular de estas redes de transporte disminuiría los costos asociados a las exportaciones en más de un 26% y acortaría los tiempos de desplazamiento de las mercancías en un 23%.
En el aspecto ambiental, la operación de los trenes genera impactos notablemente menores a los del parque automotor de carga tradicional. De acuerdo con las estimaciones técnicas plasmadas en la propuesta, el uso del ferrocarril mitiga en un 66% las emisiones de monóxido de carbono y reduce en un 82% la liberación de óxido nitroso en la atmósfera.
Finalmente, el componente de reactivación económica incluye una proyección en materia de empleabilidad: los modelos técnicos del DNP señalan que por cada billón de pesos que se inyecte en la infraestructura de este sector, se propicia la creación de aproximadamente 30.000 puestos de trabajo, sumando contrataciones directas e indirectas en las zonas de influencia. El borrador completo permanece alojado en la plataforma digital de Planeación Nacional para recibir observaciones de gremios y ciudadanos antes de su aprobación definitiva.




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