
El candidato barrió en las capitales cafeteras y se llevó 21 de los 26 municipios en disputa. Mientras Pereira y Armenia consolidaron su aplastante victoria, las zonas indígenas y afrodescendientes se mantuvieron fieles a la izquierda.
¿Quién ganó las elecciones presidenciales en Quindío y Risaralda y con cuántos votos?
En la segunda vuelta presidencial, Abelardo de la Espriella se consolidó como el gran ganador en Quindío con 179.562 votos (58,33 %) y en Risaralda con 288.680 sufragios (53,73 %). El candidato de derecha derrotó contundentemente a Iván Cepeda, ganando en capitales clave como Pereira, Dosquebradas y Armenia. Por su parte, la izquierda solo logró resistir en el municipio quindiano de La Tebaida y en poblaciones risaraldenses con fuerte presencia afro e indígena como Pueblo Rico y Mistrató.
Las calles de Pereira y Armenia amanecieron empapeladas con los rostros de dos modelos de país diametralmente opuestos, pero en los tintideros y plazas del Eje Cafetero la decisión ya estaba tomada. El rumor se transformó en un veredicto silencioso cuando las urnas de cartón comenzaron a abrirse al final de la tarde dominical. No hubo espacio para el suspenso ni para finales de fotografía: la región cafetera decidió darle un portazo contundente a la continuidad del actual gobierno y entregó sus llaves a una nueva visión de derecha.
La maquinaria urbana frente al voto de resistencia
El mapa electoral del Eje Cafetero amaneció teñido casi por completo de un solo color. Las grandes maquinarias y el voto de opinión urbano se alinearon detrás de Abelardo de la Espriella, quien no solo ganó, sino que barrió en los centros de mayor peso demográfico y comercial de la zona.
En Risaralda, el empuje de ciudades como Pereira y el vecino municipio industrial de Dosquebradas fue determinante para inclinar la balanza nacional. Allí, la propuesta de centroderecha conectó de forma directa con un electorado que exigía cambios en el rumbo económico y de seguridad.
Sin embargo, la victoria de la derecha no fue absoluta. En la otra orilla, Iván Cepeda encontró un fortín de resistencia en aquellos territorios donde el asfalto cede su lugar a la trocha y a las comunidades rurales más alejadas.
Poblaciones risaraldenses como Mistrató, Pueblo Rico y Quinchía, marcadas por una profunda herencia indígena y afrodescendiente, se mantuvieron leales a la propuesta progresista, marcando un claro y profundo contraste sociológico entre el pensamiento de las capitales y la periferia.
Quindío: el bastión conservador casi perfecto
Cruzando la autopista del Café, el panorama para la izquierda fue aún más desolador. El departamento del Quindío le entregó a De la Espriella una victoria holgada que sepultó cualquier aspiración del Pacto Histórico, logrando acaparar más del 58 % de los sufragios totales.
En Armenia, la capital milagro, el candidato del movimiento Defensores de la Patria superó holgadamente la barrera de los 100 mil votos, dejando sin oxígeno financiero y político a la campaña oficialista.
La aplanadora electoral se repitió con fuerza en pintorescos municipios turísticos como Filandia y Salento, donde el rechazo a las banderas de la izquierda superó el 67 % y el 68 % respectivamente.
Pero la política siempre guarda un espacio para las excepciones. En medio de esta gigantesca marea de derecha, el cálido municipio de La Tebaida se erigió como la única isla progresista de todo el departamento, donde Cepeda logró imponerse por una agónica diferencia de apenas 300 sufragios.
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El despertar del votante cafetero
Más allá de las marcadas diferencias ideológicas, el verdadero ganador de la extensa jornada dominical fue la participación democrática. En una región que históricamente ha sido apática ante los llamados a las urnas, los ciudadanos decidieron que esta vez no podían quedarse en casa solo viendo los resultados por televisión.
Risaralda registró una movilización ciudadana que rompió récords recientes, superando el 62 % del censo electoral y sumando más de 545 mil votantes. Este despertar cívico elevó la asistencia a las urnas en tres puntos porcentuales frente a la primera vuelta.
Por su parte, el Quindío mantuvo un ritmo democrático similar, logrando que más de 312 mil ciudadanos ejercieran su derecho constitucional, disminuyendo el fantasma de la abstención regional.
“La jornada dejó como balance una participación histórica para el departamento, reflejando un mayor interés de los ciudadanos por definir el rumbo político del país en los próximos años”, confirmaron las autoridades de la Registraduría.
Radiografía del poder en los municipios clave
Para entender la verdadera magnitud del fenómeno electoral de este fin de semana, basta observar cómo se distribuyó el poder territorial en los rincones de mayor caudal electoral en ambos departamentos:
- Pereira (Risaralda): Abelardo de la Espriella lideró con 155.042 votos frente a los 124.754 alcanzados por Iván Cepeda.
- Dosquebradas (Risaralda): El candidato de derecha sumó 58.079 apoyos directos contra los 51.929 de su contendor progresista.
- Armenia (Quindío): De la Espriella arrasó en la capital con 102.562 sufragios frente a solo 68.992 del Pacto Histórico.
- La Tebaida (Quindío): El único triunfo de Cepeda en el departamento se selló con 9.104 votos contra los 8.804 de la derecha.
El Eje Cafetero ha emitido su veredicto, y el mensaje enviado desde sus cafetales y plazas centrales es inocultable. La región ha decidido apostar su futuro a un giro de timón radical, dejando atrás el actual proyecto. Queda por verse si este arrollador respaldo en las urnas se traducirá en las grandes obras de infraestructura y seguridad que históricamente reclaman estas tierras.




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