
La privatización de paraderos de buses en Armenia comenzó a generar una fuerte controversia ciudadana y política, luego de que se confirmara que uno de estos espacios, construido con recursos públicos en el marco del Plan Nacional de Movilidad, pasó a ser explotado por un particular mediante la figura de arrendamiento. El caso más reciente se registra en el sector de Los Naranjos, al sur de la capital del Quindío, donde el paradero fue enrejado y adecuado para el funcionamiento de un Bar–Restaurante–Parrilla.
El espacio, que inicialmente fue concebido como un punto de espera digno y seguro para los usuarios del transporte público, quedó reducido a un simple andén, desvirtuando por completo el objetivo para el cual fue construido. La situación fue evidenciada por medios del Quindío, que visitaron el lugar en compañía del concejal de Armenia Jhonatan Rojo, quien manifestó su preocupación por lo que calificó como una progresiva pérdida del espacio público en la ciudad.
Denuncian pérdida de bienes públicos en Armenia
Según explicó el cabildante, este no sería un hecho aislado. De acuerdo con sus declaraciones, varios bienes del municipio estarían pasando de ser de uso público a ser administrados por privados bajo contratos de arrendamiento, lo que abre un debate sobre la destinación de infraestructuras financiadas con recursos del Estado.
Los paraderos de buses en Armenia fueron construidos por decisión del Gobierno Nacional, a través de la empresa Amable, como parte de una estrategia de movilidad distinta a los sistemas de transporte masivo tipo TransMilenio. En el caso de la capital quindiana, el modelo apostó por la integración de la empresa Tinto, el mejoramiento de vías y la construcción de paraderos modernos que dignificaran la experiencia de los usuarios del transporte urbano.
Sin embargo, con la intervención privada, el concepto original quedó relegado, afectando directamente a peatones y usuarios del servicio público que hoy no cuentan con el espacio adecuado para resguardarse mientras esperan los buses.
La versión de la Empresa de Desarrollo Urbano de Armenia
Ante las denuncias, el reconocido medio EL QUINDIANO consultó a la Empresa de Desarrollo Urbano de Armenia, donde su directora, Martha Inés Martínez Arias, confirmó que la decisión de arrendar el paradero de Los Naranjos fue tomada debido al estado de abandono en el que se encontraba.
De acuerdo con la funcionaria, el lugar se había convertido en sitio de alojamiento de habitantes de calle, lo que, según la entidad, motivó la determinación de entregarlo en arrendamiento para darle un uso que garantizara su mantenimiento y control.
Críticas por falta de planeación y mantenimiento
El concejal Jhonatan Rojo cuestionó duramente esta justificación y aseguró que la empresa Amable debió prever desde el inicio los planes de mantenimiento y el correcto uso de los paraderos, antes de realizar una inversión millonaria en su construcción.
“Si el criterio es que los espacios públicos que ocupan los habitantes de calle se deben entregar a un privado para ‘salvarlos’ del abandono, entonces habrá que enrejar y encerrar todos los parques de la ciudad”, sostuvo el cabildante de Armenia.
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Para Rojo, la privatización de estos espacios sienta un precedente peligroso, ya que normaliza la entrega de bienes públicos a particulares sin una discusión amplia ni una política clara de protección del espacio público.
¿Vendrán más paraderos privatizados?
Aunque el de Los Naranjos es el primer paradero de buses privatizado en Armenia, concejales y líderes ciudadanos advierten que podría no ser el último. La preocupación radica en que otros paraderos construidos bajo el mismo esquema terminen corriendo la misma suerte, afectando el modelo de movilidad urbana y el derecho de los ciudadanos al uso del espacio público.
La situación abre un debate de fondo sobre la gestión de la infraestructura urbana, la responsabilidad institucional en su mantenimiento y los límites entre la recuperación de espacios deteriorados y la privatización de bienes que fueron creados para el servicio colectivo.




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