
A partir de hoy 1 de julio, miles de habitantes de Caldas y Quindío pagarán una tarifa diferencial en cinco casetas de Autopistas del Café. Sin embargo, la exclusión de los residentes de Circasia del beneficio en su propio municipio anticipa un polvorín social.
¿Cuáles peajes del Eje Cafetero bajan a $700 y quiénes son los beneficiarios?
Desde el 1 de julio de 2026, los peajes de Pavas, San Bernardo del Viento, Tarapacá I, Tarapacá II (en Caldas) y Circasia (en Quindío) reducen su tarifa a $700 para vehículos de categorías I y II. El Ministerio de Transporte confirmó que el alivio aplica para residentes frecuentes de Manizales, Villamaría, Chinchiná, Palestina, Santa Rosa de Cabal, Filandia y Salento. Los habitantes de Circasia quedaron sorpresivamente excluidos de la medida, lo que generará fuertes protestas en la zona.
Cruzar las barreras de concreto que dividen las sinuosas carreteras del Eje Cafetero dejará de ser un golpe diario al bolsillo para algunos, pero se convertirá en un amargo recordatorio de exclusión para otros.
Un alivio gestado entre bloqueos y mesas técnicas
La resolución que hoy entra en vigencia no fue un regalo repentino. Es el resultado de meses de tensión, mesas de concertación y diálogos exhaustivos entre el Gobierno nacional, gremios de transportadores y sectores sociales de Caldas, Risaralda y Quindío.
Para miles de conductores de automóviles, camperos y buses básicos (categorías I y II) que obligatoriamente deben viajar hacia ciudades principales como Pereira o Armenia, este descuento significa un salvavidas mensual. Los $700 que ahora pagarán incluyen el aporte obligatorio al Fondo de Seguridad Vial (FOSEVI).
“La medida busca responder a las necesidades de los habitantes y garantizar un beneficio construido con respaldo técnico, financiero y jurídico”, aseguró la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, al estampar su firma en el documento oficial.
La paradoja territorial que enciende al Quindío
Sin embargo, detrás de las cifras positivas se esconde un conflicto de geografía e identidad que ya levanta ampolla. El epicentro de la discordia tiene nombre propio: el peaje de Circasia.
La lógica estatal dictaminó que, en esta estación específica, la tarifa diferencial será exclusiva para los habitantes de los vecinos municipios de Salento y Filandia. ¿El gran ausente? Precisamente el municipio de Circasia, población que le da el nombre a la infraestructura y que sufre a diario el impacto del tráfico pesado.
Las comunidades circasianas despertaron hoy ante una realidad incomprensible: deben pagar tarifa plena en el peaje que lleva el nombre de su pueblo, mientras ven a sus vecinos cruzar por unas cuantas monedas. Las autoridades locales ya cuestionan los criterios técnicos que utilizó la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para trazar esta línea divisoria.
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Los requisitos y la chequera del Estado
Para que este descuento no colapse las finanzas viales, el Gobierno acudió a una bolsa específica. El subsidio será financiado directamente con $21.600 millones provenientes de los excedentes del propio proyecto concesionado.
Acceder al beneficio tampoco será un pase automático. Quienes vivan en los municipios avalados deberán iniciar un trámite burocrático para certificar su residencia y demostrar su necesidad de desplazamiento constante por estas rutas, presentando la documentación ante las entidades correspondientes.
El reloj de arena de este esquema tarifario ya está corriendo. La medida tiene una vigencia estricta hasta febrero de 2027, momento exacto en el que Autopistas del Café finalizará su etapa de operación y entregará nuevamente el control total de la infraestructura al Instituto Nacional de Vías (Invías).




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