
Aunque el acto central será en Cali, la capital risaraldense no baja la guardia. Habrá 17 puestos de control, restricciones a mudanzas y gas, pero el comercio respirará sin ley seca ni prohibición al parrillero en moto.
¿Cómo será la seguridad y qué restricciones habrá en Pereira el 7 de agosto por la posesión presidencial?
Para la posesión del nuevo presidente Abelardo de la Espriella este viernes 7 de agosto, la ciudad de Pereira, Risaralda, desplegará 600 policías y efectivos del Ejército Nacional en 17 puestos de control estratégicos. Se prohíbe el transporte de escombros, mudanzas, cilindros de gas y el porte de armas, pero las autoridades confirmaron que no habrá ley seca ni restricción al parrillero en motocicleta para garantizar la normalidad comercial.
Un cerco preventivo a la sombra del poder central
El foco de la política nacional estará a cientos de kilómetros, específicamente en la ciudad de Cali, donde Abelardo de la Espriella asumirá formalmente la presidencia de la República. Sin embargo, en el Eje Cafetero saben que las transiciones de poder a menudo generan olas de agitación que pueden alterar la calma regional.
Para evitar cualquier sorpresa, el alcalde Mauricio Salazar convocó un Consejo de Seguridad extraordinario en la capital risaraldense. La conclusión fue unánime: la ciudad no puede darse el lujo de la improvisación y requiere un esquema de vigilancia robusto que disuada cualquier intento de alteración del orden público.
Un ejército urbano: 600 uniformados y 17 bastiones de control
La respuesta institucional se materializará en un despliegue de fuerza poco común para un día laborable ordinario. Un contingente de 600 policías tomará posiciones clave a lo largo y ancho de la capital risaraldense, apoyados por investigadores de civil de la SIJIN y personal técnico del CTI de la Fiscalía.
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El dispositivo no se limitará a la vigilancia pasiva. Las autoridades definieron la instalación de 17 puestos de control estratégicos, donde unidades del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) y técnicos antiexplosivos supervisarán el flujo vehicular y peatonal.
“En el marco de este consejo de seguridad en el municipio de Pereira planteamos la estrategia blindaje a la ciudad. 600 policías, más de 17 puestos de control. Vamos a hacer un énfasis en varias zonas de la ciudad para proteger este próximo 7 de agosto en esta transición de gobierno”, detalló el coronel Óscar Ochoa, comandante de la Policía Metropolitana de Pereira.
Las prohibiciones logísticas: de cilindros a rostros cubiertos
Para restarle oxígeno a posibles focos de disturbios, la administración municipal trazó una línea roja sobre ciertas actividades logísticas. Queda terminantemente prohibido el transporte de escombros, la realización de trasteos y la movilización de cilindros de gas en vehículos particulares.
El cerco preventivo también incluye la restricción absoluta frente al porte de armas de fuego, tanto industriales como traumáticas. Además, en un intento por mantener la protesta pacífica y la convivencia, las autoridades advirtieron que no se permitirá el uso de capuchas, espumas o harinas en el espacio público.
Comercio intacto: el alivio de no tener ley seca
El gran contraste de la jornada radica en el equilibrio que busca la alcaldía entre el control y la economía local. A pesar del imponente dispositivo de seguridad, el comercio nocturno y gastronómico de Pereira respirará tranquilo al confirmarse que no se decretará la temida ley seca.
Asimismo, la habitual restricción al parrillero en motocicleta, una medida casi predeterminada en épocas de alta tensión, fue descartada. La administración apostó por confiar en la madurez ciudadana para no asfixiar la movilidad de quienes dependen de este medio para trabajar o estudiar.
“Más de 600 policías, un pelotón del batallón San Mateo, más toda la administración municipal estarán garantizando la seguridad de todos los pereiranos”, reafirmó Jorge Mario Trejos, secretario de Gobierno de Pereira, enviando un mensaje de tranquilidad a los gremios.




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