
Con la caída del proyecto IP Conexión Centro, los 6 billones de pesos que financiarían esa vía desaparecen del horizonte; el Gobierno deberá diseñar un nuevo esquema desde cero para uno de los corredores más estratégicos del Eje Cafetero
¿Por qué quedó en el limbo la doble calzada Calarcá–La Paila y qué pasó con el proyecto Odinsa?
El Gobierno Nacional rechazó la propuesta denominada IP Conexión Centro, presentada por el grupo Odinsa, que planteaba construir y mantener la doble calzada Calarcá–La Paila a cambio de una ampliación de 30 años en la concesión de Autopistas del Café. El anuncio fue hecho por el viceministro de Diálogo Social y Derechos Humanos, Héctor Gabriel Rondo. Con esa decisión, los aproximadamente 6 billones de pesos previstos para financiar el proyecto —a través de los peajes del corredor Caldas–Risaralda–Quindío— quedan sin respaldo, y el Quindío vuelve a esperar una solución vial que lleva años prometida y nunca ejecutada.
La noticia tiene dos caras que no pueden leerse por separado. Por un lado, Caldas y Risaralda ganaron la pelea que llevaban meses dando: la propuesta de Odinsa para quedarse con los peajes de Autopistas del Café por 30 años más quedó descartada. Por el otro, el Quindío perdió el único proyecto concreto que existía para construir la doble calzada Calarcá–La Paila, una obra que el departamento necesita con urgencia y que ahora vuelve a flotar sin ancla.
Qué era IP Conexión Centro y por qué lo rechazaron
El proyecto IP Conexión Centro era la propuesta con la que el grupo Odinsa buscaba renovar y ampliar su presencia en el corredor vial del Eje Cafetero. El esquema era ambicioso: financiar la construcción y el mantenimiento durante 30 años de la doble calzada Calarcá–La Paila, cuyo costo total se estimaba en cerca de 6 billones de pesos, a cambio de que se le ampliara también por ese mismo período la concesión de Autopistas del Café, la vía que conecta a Caldas, Risaralda y Quindío.
El problema era el mecanismo de financiación. Los recursos para pagar esa obra vendrían de los peajes de Autopistas del Café, es decir, de los conductores que transitan entre Manizales, Pereira y Armenia, muchos de ellos usuarios frecuentes que nada tienen que ver con la doble calzada Calarcá–La Paila y que no verían ningún beneficio directo de esa inversión.
Esa ecuación fue la que encendió la oposición en Caldas y Risaralda: gobernantes, empresarios, transportadores, campesinos, estudiantes y viajeros frecuentes confluyeron en el mismo rechazo. Las movilizaciones en los peajes de Tarapacá I y II, Pavas y San Bernardo del Viento de las últimas semanas son la expresión más visible de esa resistencia acumulada.
El viceministro Héctor Gabriel Rondo tradujo esa presión en decisión oficial: IP Conexión Centro no va más.
Lo que se perdió con el rechazo: 6 billones y una obra que el Quindío espera hace décadas
Rechazar a Odinsa tiene un costo concreto que el debate político tiende a minimizar. La doble calzada Calarcá–La Paila es uno de los proyectos viales más importantes y más aplazados del Quindío y del corredor que conecta al Eje Cafetero con el centro del país. Sin ese corredor ampliado, la movilidad entre Armenia y el Valle del Cauca sigue siendo un cuello de botella que afecta la competitividad regional, el turismo y la logística del agro cafetero.
Con la caída de IP Conexión Centro, los 6 billones de pesos que iban a financiar esa obra no existen en ningún otro proyecto ni en ningún otro presupuesto. El Gobierno Nacional deberá empezar prácticamente desde cero: diseñar un nuevo esquema, definir si la vía se construye por concesión o por contratación directa a través de la ANI, el Ministerio de Transporte o el Invías, conseguir la financiación y cumplir todos los procesos legales y técnicos que eso implica.
El reloj que no para: la concesión vence en febrero de 2027
Todo este proceso ocurre con un calendario que no espera. La concesión actual de Autopistas del Café vence el 1 de febrero de 2027. Con el rechazo a Odinsa y sin una propuesta alternativa definida, el corredor que administra 256 kilómetros de vías entre los tres departamentos cafeteros enfrenta un limbo institucional: no hay certeza sobre quién lo operará, bajo qué condiciones y con qué recursos para el mantenimiento después de esa fecha.
Si el proceso de diseñar, licitar y adjudicar un nuevo esquema no avanza con suficiente rapidez, febrero de 2027 puede llegar con las vías del Eje Cafetero bajo administración temporal del Invías —que, como ha advertido el diputado caldense Luis Alberto Giraldo, tampoco quita los peajes porque también necesita los recursos para operar.
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Una victoria parcial con consecuencias pendientes
El Quindío celebró poco en este debate. Mientras Caldas y Risaralda lideraban la oposición a IP Conexión Centro, la pregunta que quedaba sin respuesta era siempre la misma: ¿y la doble calzada Calarcá–La Paila? Ahora esa pregunta tiene una respuesta provisional y poco satisfactoria: no hay proyecto, no hay financiación y no hay plazo.
El Gobierno Nacional rechazó la propuesta de quien tenía el dinero para hacer la obra. Ahora le corresponde demostrar que tiene una alternativa que no dependa de cargarle el costo a los conductores del corredor cafetero, pero que tampoco deje al Quindío esperando otros veinte años por una doble calzada que lleva décadas en los planes y nunca en el asfalto.




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