
A partir de este jueves 27 de agosto, el corredor que conecta a Dosquebradas con la capital de Risaralda restringe el tráfico particular. Solo transitará el Megabús mientras la maquinaria pesada derriba las estructuras inestables.
¿Por qué está cerrada la Avenida del Ferrocarril en Pereira hoy y cuáles son las vías alternas?
Desde hoy jueves 27 de agosto de 2026, la Avenida del Ferrocarril en Pereira, Risaralda, permanece cerrada en sentido Dosquebradas-Pereira debido a la demolición de edificios afectados por el terremoto. Solo el Megabús circulará por el carril exclusivo, por lo que el Instituto de Movilidad recomienda a los vehículos particulares usar como desvíos la carrera 7.ª hacia la calle 13 (vía Cerritos/Armenia) o la carrera 11.ª para conectar con la carrera 4.ª o la Avenida del Río.
El inminente desplome que estrangula el tráfico
Transitar por el centro de Pereira desde aquel fatídico 10 de agosto se convirtió en un laberinto de cintas amarillas y desvíos improvisados. El miedo a que un balcón o un muro colapse sobre los peatones obligó a restringir el paso, asfixiando el comercio y la rutina diaria de miles de familias.
Para evitar una tragedia secundaria, las autoridades locales decidieron pasar de la prevención contemplativa a la acción directa. La Secretaría de Infraestructura y la Diger ordenaron la demolición controlada de las estructuras más críticas ubicadas sobre la neurálgica Avenida del Ferrocarril.
La medida, que entró en vigencia de manera estricta hoy jueves 27 de agosto, corta de tajo el flujo vehicular particular en el carril que conecta al municipio industrial de Dosquebradas con la capital risaraldense.
“De la mano de la Policía Metropolitana y de la Secretaría de Infraestructura, hemos venido trabajando ardua y comprometidamente para volver a reactivar y abrir todo el perímetro de nuestra ciudad”, explicó Mauricio Vega López, director del Instituto de Movilidad de Pereira, al justificar el drástico cerco vial.
Megabús respira mientras los particulares buscan escape
La parálisis no será total, pero exigirá dosis inmensas de paciencia. El gran ganador de este esquema de contingencia es el sistema de transporte masivo. El Megabús, salvavidas logístico de la clase trabajadora, mantendrá su operación normal transitando de manera encapsulada y segura por su carril Solobus.

Para quienes dependen del volante de sus vehículos particulares, el panorama matutino es un rompecabezas. El Instituto de Movilidad trazó un mapa de escape temporal para evitar un colapso generalizado en el occidente de la ciudad.
Rutas alternas
Los conductores que se dirigen hacia el sector de Cerritos o que necesitan empalmar con la vía a Armenia, deberán tomar la carrera 7.ª hasta llegar a la calle 13. Otra ruta alterna sugiere buscar la carrera 11.ª para luego descender hacia la carrera 4.ª o la Avenida del Río, dependiendo del destino final.
El mapa de las calles que vuelven a la vida
A pesar del trancón que supone clausurar temporalmente la Avenida del Ferrocarril, el despeje de escombros en otros puntos neurálgicos empieza a dar frutos. La ciudad recupera, arteria por arteria, su pulso habitual. Estas son las vías habilitadas:
- Carrera 4.ª: completamente habilitada.
- Carrera 5.ª: completamente habilitada.
- Carrera 6.ª: habilitada, con excepción de los sectores correspondientes a las calles 13 y 17.
- Carrera 7.ª: habilitada hasta la calle 14; permanece cerrada hacia el sector comprendido hasta la calle 17.
- Carrera 8.ª: habilitada hasta la calle 24 y con reapertura nuevamente después de la calle 13.
- Carrera 9.ª: habilitada hasta la calle 14.
- Carrera 10.ª: completamente habilitada.
- Carrera 11.ª: habilitada hasta la calle 12.
- Carrera 12.ª: completamente habilitada.
- Avenida 30 de Agosto: completamente habilitada.
- Calle 13: habilitada, con excepción de los cruces con las carreras 6.ª y 7.ª.
El corazón político y social del municipio, la Plaza de Bolívar, permanece bajo un silencio inusual. Las vallas metálicas allí apostadas no se moverán hasta que la última roca inestable toque el suelo de forma segura.
La carrera contra el reloj para salvar la economía
Detrás del ruido de las retroexcavadoras y la densa nube de polvo, hay una ciudad que necesita volver a facturar de urgencia. El cierre forzado tiene a cientos de empresarios y empleados locales al borde del abismo financiero.
“Sabemos que cada vía que recuperamos representa también una oportunidad para que nuestros comerciantes, empresarios, trabajadores y familias puedan retomar sus actividades y contribuir a la reactivación económica”, puntualizó Vega López, evidenciando la presión que recae sobre sus hombros.
La caída de los viejos edificios en la Avenida del Ferrocarril es hoy un mal necesario. Mientras el polvo se asienta y las grúas despejan el asfalto, Pereira entiende a golpes que reconstruir la ciudad no solo exige levantar nuevos muros, sino tener el coraje para derribar, de una vez por todas, las ruinas que la mantienen paralizada.




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