
La Procuraduría General de la Nación advirtió un inminente colapso sanitario si no se amplía el Parque Ambiental Andalucía. La operadora Urbaser tramita licencias de urgencia, mientras La Glorita en Risaralda queda bajo la lupa por falencias operativas.
¿Cuánto tiempo le queda al relleno sanitario de Montenegro y qué pasará con la basura del Eje Cafetero?
Según la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), al Parque Ecológico y Tecnológico Ambiental Andalucía, ubicado en Montenegro, le quedan aproximadamente 7 meses de vida útil. Este escenario obligó a la Procuraduría General de la Nación a advertir sobre un inminente “efecto cascada”, ya que la clausura de este espacio trasladaría los residuos de los municipios de Quindío y Sevilla hacia otros departamentos como Risaralda, donde el relleno La Glorita también presenta falencias, desencadenando una grave emergencia sanitaria y financiera en la región.
Cada día, decenas de pesados vehículos compactadores recorren las sinuosas carreteras del Eje Cafetero para depositar toneladas de desechos en las afueras de Montenegro. Durante años, la tierra ha tragado silenciosamente los restos de la vida cotidiana de miles de hogares, pero esa capacidad de absorción llegó a su límite físico. La montaña de residuos está a punto de tocar techo y la región cafetera se asoma hoy al abismo de no tener dónde enterrar su propia basura.
El implacable reloj de arena en el Parque Andalucía
Lo que hasta hace poco parecía un problema del futuro, hoy tiene fecha de caducidad. Durante la reciente Sesión Extraordinaria del Consejo de la Cuenca del río La Vieja – Tatayamba, los pronósticos ambientales aterrizaron con crudeza sobre la mesa de los mandatarios locales.
El director encargado de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), Juan Esteban Cortés, le puso una cifra exacta a la urgencia: al actual vaso de disposición del Parque Ecológico y Tecnológico Ambiental Andalucía le quedarían apenas siete meses de operatividad antes de colapsar.
Para Urbaser, la empresa operadora del relleno, este agotamiento es un proceso “fluctuante” que varía de acuerdo con el volumen de toneladas que ingresan a diario. Sin embargo, ante la inminencia del cierre, la compañía corre contra el reloj tramitando nuevas licencias ambientales ante la CRQ para intentar habilitar un vaso de disposición en un predio contiguo, una maniobra administrativa que busca esquivar el desastre sanitario de última hora.
El temido “efecto cascada” interdepartamental
La saturación en Montenegro no es un problema aislado del Quindío o de los camiones que llegan desde Sevilla, Valle del Cauca. La Procuraduría General de la Nación fue enfática en señalar que el cierre de un solo relleno desataría un caos logístico sin precedentes en todo el centro occidente del país.
“La reducción de la capacidad, sumada a la ausencia de alternativas regionales, podría derivar en un efecto cascada, donde la presión por el cierre termine trasladando los residuos a otros territorios”, advirtió el Ministerio Público durante la sesión ambiental.
Este traslado forzado no solo multiplicaría drásticamente los costos operativos en las facturas de aseo que pagan los ciudadanos, sino que expondría a las carreteras y a los ecosistemas vecinos a un riesgo biológico severo por el constante tránsito de lixiviados y desechos en trayectos mucho más largos.
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La Glorita en Risaralda: un respiro bajo estricta vigilancia
La mirada de las autoridades de control también se desvió hacia el norte, buscando un posible salvavidas en el relleno sanitario La Glorita, ubicado en jurisdicción de Risaralda. Aunque los documentos oficiales proyectan que este sitio tiene una vida útil garantizada hasta el año 2034, la realidad operativa es mucho más frágil de lo que dicta el papel.
La Procuraduría reconoció los esfuerzos de seguimiento de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), pero alertó que ya se han detectado preocupantes falencias operativas en el manejo del lugar.
El ente de control condicionó esa década de vida útil al cumplimiento milimétrico de las exigencias técnicas. Por ello, anunciaron la apertura de un seguimiento preventivo al expediente 1003, obligando a los operadores risaraldenses a actualizar sin demoras su Plan de Manejo Ambiental si no quieren verse arrastrados por la crisis de sus vecinos.
Una advertencia para cambiar la forma de consumir
Ante este tenso panorama logístico, la Procuraduría lanzó un ultimátum a los alcaldes, gobernadores, la Superintendencia de Servicios Públicos y la RAP Eje Cafetero. La orden es clara: los municipios deben dejar de depender exclusivamente de enterrar la basura y empezar a transitar hacia modelos serios de aprovechamiento.
La solución de fondo exige desempolvar y ejecutar los Planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Pgirs), multiplicando drásticamente las metas de reciclaje desde la fuente y castigando el derroche de materiales aprovechables.




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