
En cuestión de minutos, una banda criminal reventó los candados del concesionario Motar en el exclusivo sector de Cerritos. Tras intimidar a un vigilante a punta de bala, los ladrones huyeron con cinco vehículos.
¿Cómo ocurrió el millonario robo de motos en el sector de Cerritos en Pereira?
En la madrugada del domingo 5 de julio, un grupo de delincuentes irrumpió en el concesionario Motar, ubicado en el sector de Cerritos en Pereira, Risaralda. Tras violentar los candados, cargaron cinco motocicletas de alta gama en una camioneta, avaluadas en $165 millones. La huida se facilitó cuando uno de los asaltantes disparó un arma de fuego para intimidar al vigilante de un local vecino, permitiendo que la banda escapara antes de la llegada de la Policía y la Fiscalía General de la Nación.
El golpe planificado en la oscuridad
Eran exactamente las 4:30 de la mañana. Mientras la mayoría de los habitantes de Pereira dormían profundamente, un grupo de delincuentes ejecutaba un plan fríamente calculado en el exclusivo corredor vial de Cerritos. El blanco no fue elegido al azar: el concesionario de razón social Motar guardaba en sus vitrinas máquinas de alto cilindraje.
Los asaltantes llegaron amparados por las sombras y, con herramientas de precisión, lograron destruir el candado de seguridad de la puerta principal. Una vez vulnerado el sistema de acceso, el camino quedó despejado para vaciar el local comercial.
En un movimiento rápido, los implicados lograron apoderarse de cinco motocicletas, las cuales fueron subidas ágilmente a la carrocería de una camioneta que aguardaba con el motor en marcha frente a la fachada del establecimiento.
Un vigilante, una bala y la huida
La operación criminal parecía transcurrir sin contratiempos hasta que un factor humano alteró el libreto. Un guarda de seguridad que prestaba sus servicios en el establecimiento vecino notó la extraña presencia del vehículo de carga y los movimientos irregulares en el local contiguo.
Movido por la sospecha, el trabajador decidió acercarse para verificar qué estaba ocurriendo. Sin embargo, su aproximación no pasó desapercibida para los asaltantes, quienes decidieron cortar de raíz cualquier intento de intervención heroica.
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Antes de que el vigilante pudiera dar aviso inmediato a las patrullas del cuadrante, uno de los implicados desenfundó un arma de fuego y accionó el gatillo. La detonación sembró el miedo necesario para inmovilizar al testigo y ganar los valiosos segundos que aseguraron la fuga con rumbo desconocido.
Las cuentas de un inventario vacío
Cuando el eco de la bala se disipó y el riesgo inminente desapareció, el guarda logró acercarse a la entrada del concesionario. El candado destrozado en el piso era la dolorosa confirmación del asalto, por lo que contactó de inmediato al propietario de Motar para entregarle la noticia.
Con las primeras luces del día y la llegada de las unidades de la Policía, el inventario arrojó un saldo desolador para las finanzas de la empresa. De las exhibiciones desaparecieron cinco vehículos exclusivos que no pasan desapercibidos fácilmente en las vías.
El faltante incluye cuatro motocicletas de la marca GASGAS, cada una avaluada en un promedio de $40 millones. A este botín se sumó una motocicleta Yamaha valorada en $5 millones. En total, las pérdidas materiales alcanzan los $165 millones.




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