
El esperado salto tecnológico en el recaudo del transporte masivo desató una ola de frustración en Pereira y Dosquebradas. Mientras 35 buses alimentadores presentan fallas y los puntos Apostar no tienen sistema para los nuevos plásticos, los conductores permiten el abordaje por la puerta de atrás con validación posterior.
¿Por qué falla la nueva MegaTarjeta de Megabús en Pereira y Dosquebradas y cómo recargarla?
Las fallas con la nueva MegaTarjeta obedecen a un ambicioso cambio tecnológico en la plataforma de recaudo de Megabús, un sistema que arrastraba 20 años de obsolescencia. Actualmente, el software de la red Apostar no reconoce el plástico, y 35 buses alimentadores reportan caídas en sus validadores. Las directivas de la empresa aseguran que el próximo martes se normalizarán las recargas en taquillas, prometen prontas recargas vía billeteras digitales y garantizan estabilizar el 95 % de la operación en cuatro días.
El plástico que prometía agilidad y entregó tropiezos
La escena se repite con una monotonía desesperante en las principales estaciones de Pereira y Dosquebradas. Para Ana Lidia Tavares, una usuaria habitual de las rutas articuladas, la dicotomía entre quienes conservan el antiguo medio de pago y quienes confiaron en el cambio es evidente. En las filas de recarga, portar el nuevo diseño se ha convertido, paradójicamente, en una desventaja momentánea.
«Hoy vine acá a recargar con la viejita y una señora que tenía la nueva… no hay sistema todavía para ellas. En este punto de Apostar no sé si en todos, pero hay inconvenientes con ella», relató la ciudadana, observando de primera mano el cuello de botella tecnológico.
A la imposibilidad de ponerle saldo al plástico se suma la incertidumbre de la distribución. La promesa de una reposición fluida en estaciones neurálgicas se desdibujó rápidamente con el paso de las horas.
«Supuestamente las están cambiando en el Victoria, se supone que también en Cuba, y tampoco la hay. Entonces, hay muchas inconsistencias con esas tarjetas», reclamó Tavares, evidenciando los baches en la logística de distribución.
La versión de los usuarios no es un hecho aislado. En el concurrido sector de 2.500 Lotes, en el corazón de la Ciudadela Cuba, el personal detrás de los mostradores de la red Apostar confirma el diagnóstico ciudadano: la tecnología vieja funciona, la nueva está paralizada esperando una actualización de software que se resiste a entrar en línea.
“Siga por atrás”: la contingencia en las rutas de los barrios
En las empinadas calles de las comunas, donde los buses amarillos son el único salvavidas para conectarse con la troncal, la crisis del recaudo adquirió otra dimensión. Al interior de los vehículos alimentadores, la barrera electrónica simplemente dejó de operar.
Para Juan Gabriel Londoño, director de Operaciones de Megabús, el caos de estos días no es un fracaso del modelo, sino los dolores de crecimiento naturales de un sistema que llevaba dos décadas estancado en el pasado, operando con un rezago informático crítico.
«Estamos en una transición tecnológica de hace 20 años… hay 35 vehículos que están presentando fallas técnicas en la alimentación, como todas las tecnologías del mundo», argumentó el directivo, asumiendo el impacto del cambio.
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Para evitar que la población se quede literalmente a pie en los paraderos periféricos, la entidad tuvo que improvisar un plan de choque que apela al orden cívico. La instrucción fue contundente: ningún conductor puede dejar a un pasajero botado en la calle por culpa de un lector averiado.
«Los 175 conductores de alimentación ya fueron notificados que hay que garantizar sí o sí la prestación del servicio. Los pasajeros están siendo transportados por la puerta de atrás y la validación se hace en las estaciones», sentenció Londoño, alterando momentáneamente la dinámica tradicional de abordaje.
La luz al final del túnel: software nuevo y recargas digitales
El gran embudo financiero que mantiene paralizados a los puntos barriales de la red Apostar tiene fecha de caducidad. Según los cronogramas técnicos expuestos por la empresa, la migración de datos y la instalación de los nuevos parámetros de lectura culminarán antes de iniciar la próxima semana. El martes venidero, la red de corresponsales deberá amanecer operando ambas tecnologías sin reparos.
Pero la verdadera apuesta del sistema masivo es erradicar de raíz la dependencia del efectivo y las largas filas bajo las estaciones. La modernización, aunque tropezó fuertemente en su despegue, busca consolidar un modelo de recaudo digital que los usuarios llevan exigiendo desde hace años.
«Ya las podemos recargar en el celular… progresivamente por Nequi, Daviplata y otras billeteras virtuales», adelantó el director de operaciones, marcando el que debería ser el estándar del servicio a corto plazo.
Frente al colapso de los validadores vehiculares, la gerencia trabaja a contrarreloj con los proveedores tecnológicos, proyectando que en un margen muy estrecho de tres a cuatro días, entre el 90 % y el 95 % de las irregularidades habrán quedado totalmente superadas.




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