
Pese a los anuncios de la Alcaldía de Pereira en abril, la grama y las obras de remodelación no estarían listas para julio. El equipo deberá buscar una sede prestada para enfrentar a Santa Fe y Jaguares en agosto.
¿Cuándo vuelve a jugar el Deportivo Pereira en el estadio Hernán Ramírez Villegas y por qué no está listo?
El Deportivo Pereira regresaría al estadio Hernán Ramírez Villegas el próximo 3 de septiembre para enfrentar al Independiente Medellín. El principal escenario deportivo de Pereira, Risaralda, no está habilitado porque las obras de remodelación y la instalación de la nueva grama presentan graves retrasos, lo que obligará al equipo matecaña a buscar otra sede alterna para disputar sus partidos como local en agosto ante Independiente Santa Fe y Jaguares, correspondientes a la Liga de la Dimayor.
Una promesa oficial ahogada en cemento fresco
La ilusión de volver a casa estaba marcada en el calendario para finales de este mes de julio. La ciudad entera confiaba en que el pitazo inicial de la nueva liga del Fútbol Profesional Colombiano se escucharía sobre un césped recién instalado. Sin embargo, la realidad de los contratistas chocó de frente contra las ilusiones de las tribunas.
La frustración es mayor cuando se mira por el espejo retrovisor. La administración municipal había transmitido un mensaje de absoluta tranquilidad hace apenas unos meses, dando por hecho que los tiempos de ejecución y entrega estaban fríamente calculados para el inicio del semestre.
“El equipo podía establecer su cronograma de partidos sin problema en el estadio”, había garantizado en rueda de prensa el alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, en abril de este año.
Hoy, esa declaración oficial es una dura paradoja que resuena en los despachos de la Alcaldía. Agosto pasará de largo sin que ruede un solo balón profesional en el máximo coliseo de los pereiranos, evidenciando un grave desfase cronológico en la ejecución de la obra pública.
El rompecabezas para buscar una casa prestada
Este nuevo traspié logístico obliga a la directiva del conjunto matecaña a activar un plan de emergencia a contrarreloj. El fixture diseñado por la Dimayor no perdona retrasos arquitectónicos locales, y el Deportivo Pereira se enfrenta al monumental desafío de buscar una sede alterna para sus primeros duelos cruciales.
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La agenda dicta que el 5 de agosto deben oficiar como locales ante Independiente Santa Fe, y el 16 de agosto frente a Jaguares. Ambos compromisos, vitales para sumar puntos tempraneros, difícilmente podrán desarrollarse en Pereira, obligando al plantel a asumir un desgaste adicional y perdiendo la ventaja anímica de su hinchada.
Mientras la dirigencia resuelve este dolor de cabeza, el equipo arrancará su participación liguera empacando maletas para enfrentar como visitante a Llaneros y Fortaleza. Toda la presión técnica y ciudadana apunta ahora a la tercera fecha de local: el 3 de septiembre frente al Independiente Medellín.
Las tribunas vacías que asfixian el bolsillo
Pero el impacto de este estadio clausurado trasciende largamente la órbita deportiva. Detrás de las tribunas vacías hay un drama económico silencioso que asfixia a decenas de familias pereiranas. El Hernán Ramírez Villegas no es solo una cancha; es un vital motor financiero para el occidente de la ciudad.
La demora en la entrega mantiene en cuidados intensivos la economía de los comerciantes de los alrededores. Peor aún es el panorama para los vendedores informales, quienes dependían de las aglomeraciones quincenales para llevar el sustento a sus hogares. Para ellos, un año sin fútbol es un año de bolsillos golpeados.




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