
Tras el robo de validadores de pasajes y daños por vandalismo, el sistema masivo conectó sus 172 cámaras a una red de sensores inteligentes. Las alertas automáticas ya frenaron los asaltos nocturnos y la empresa alista tecnología de reconocimiento facial.
¿Cómo funciona la inteligencia artificial de seguridad en Megabús Pereira?
El sistema de transporte masivo Megabús en Pereira implementó tecnología de inteligencia artificial que monitorea 172 cámaras de seguridad. Mediante un código de alertas (azul para normalidad y rojo para intrusión), los sensores detectan ingresos no autorizados en las estaciones cerradas y envían una notificación en tiempo real al Centro de Control, permitiendo la reacción inmediata de los guardias de seguridad y la Policía Metropolitana para evitar robos o actos vandálicos.
El asedio vandálico que despertó a las máquinas
La tranquilidad nocturna de la capital risaraldense se había convertido en el mejor cómplice de los delincuentes. Meses atrás, el robo consumado de un validador de pasajes, el intento de extraer un segundo equipo y una seguidilla de actos vandálicos dejaron en evidencia que las rondas tradicionales de vigilancia humana ya no eran suficientes para proteger la costosa infraestructura pública.
El sistema necesitaba un guardián que no parpadeara, que no se cansara y que pudiera vigilar todas las estaciones al mismo tiempo. Fue entonces cuando la gerencia decidió delegar el monitoreo del circuito cerrado de televisión al cerebro analítico de la inteligencia artificial, transformando cámaras que solo grababan el pasado en centinelas proactivos.
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Azul para la calma, rojo para el peligro
Hoy, la red de 172 cámaras instaladas a lo largo de las troncales de Megabús funciona bajo una lógica implacable. El software inteligente aprende y filtra la normalidad del entorno, llamando la atención de los humanos únicamente cuando detecta un patrón anómalo de movimiento.
“Megabus está innovando, entonces mira que es una herramienta muy práctica, genera una alarma, ellos tienen un sensor de movimiento, hay dos tipos de alertas, el de color azul es que todo está bien y el rojo significa que entró algún actor o elemento al sistema, esto genera una alerta de inmediato al centro de control y el cuerpo de vigilancia de Megabus”, indicó Juan Gabriel Londoño Osorio, director de Operaciones de la entidad.
Esta coreografía digital reduce drásticamente los tiempos de reacción. Al activarse la alerta roja, los operadores no tienen que buscar a ciegas en decenas de monitores; la pantalla principal enfoca exactamente el lugar de la anomalía, permitiendo coordinar al instante con el personal de seguridad y las patrullas policiales más cercanas.
Identidad al descubierto: el futuro del reconocimiento facial
Los sensores de movimiento térmico y espacial son apenas la primera fase del nuevo blindaje tecnológico. En los despachos de la empresa ya avanza la planeación de la siguiente gran herramienta analítica: la instalación progresiva de cámaras con capacidad de reconocimiento facial.
Cuando este nivel de seguridad esté plenamente operativo, las autoridades no solo sabrán que alguien ingresó de forma irregular, sino que los rostros captados servirán de apoyo probatorio para nutrir las investigaciones judiciales, convirtiendo cada puerta en una trampa de cristal para los reincidentes.




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