
A partir del 1 de julio, miles de usuarios de Asmet Salud se quedarán sin atención ambulatoria. La asfixia financiera ya obligó a suspender cirugías especializadas y mantiene a los médicos especialistas sin sueldo desde hace tres meses.
¿Por qué el Hospital San Jorge de Pereira suspenderá servicios a usuarios de Asmet Salud y otras EPS?
A partir del 1 de julio, el Hospital Universitario San Jorge en Pereira dejará de prestar servicios ambulatorios y de remisión a pacientes de Asmet Salud, debido a una mora que supera los $50.000 millones con la red pública de Risaralda. La crisis financiera, agudizada por los millonarios impagos de Nueva EPS, Coosalud y Pijao Salud, generó un déficit de $122.633 millones en el centro médico, lo que ya obligó a cancelar procedimientos vitales por la falta física de insumos y el retraso en los honorarios de los especialistas.
El fantasma de los giros perdidos
El epicentro de este terremoto sanitario recae fuertemente sobre los afiliados a Asmet Salud, una EPS que, paradójicamente, se encuentra bajo medida de intervención por parte del propio Gobierno Nacional. Lejos de estabilizarse, la entidad lleva más de tres meses sin realizar los pagos correspondientes a los prestadores de baja complejidad.
La directora ejecutiva de la Asociación de Instituciones de Salud de Risaralda (AiSalud), Olga Lucía Zuluaga, encendió las alarmas tras confirmar que el panorama no tiene miras de mejorar en el corto plazo. El oxígeno financiero se agota rápidamente.
“Lamentablemente, Asmet Salud lleva más de tres meses sin giro alguno a varios de los prestadores de baja complejidad. En el caso del Hospital San Jorge y el Hospital Mental, los giros han sido insuficientes para garantizar la calidad y la oportunidad”, afirmó Zuluaga.
La situación rozó el límite del colapso cuando la ADRES (Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud) confirmó que Asmet Salud ni siquiera postuló recursos para el mes de junio. Un mes más de sequía económica que deja a los hospitales trabajando con las uñas.
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Quirófanos a oscuras y procedimientos cancelados
El daño ya dejó de ser una amenaza futura para convertirse en una realidad que se vive hoy en los pasillos del Hospital Universitario San Jorge. Diego Rivas, subgerente asistencial de la institución, reveló la crudeza de trabajar bajo una deuda de $122.633 millones acumulada por cuatro EPS morosas.
El impago tiene rostros y consecuencias directas. Los especialistas médicos completan un trimestre entero sin recibir sus honorarios, haciendo insostenible el cumplimiento de la nómina regular. Pero lo más grave ocurre en las camillas, donde la falta de dinero se traduce en escasez de materiales básicos.
“Hace un mes dejamos de prestar servicios de hemodinamia, intervencionismo, drenaje de colecciones y biopsias porque no contamos con los materiales necesarios. También llevamos una semana sin medio de contraste, lo que limita la realización de diferentes estudios”, detalló Rivas ante la crisis.
Un efecto dominó que amenaza a cuatro departamentos
El peso de esta emergencia no recae únicamente sobre los habitantes de Pereira o de los municipios aledaños de Risaralda. El Hospital San Jorge opera como el ancla de salvación para una vasta región del país, recibiendo diariamente remisiones críticas de departamentos vecinos.
Si las puertas de este hospital se cierran para ciertos procedimientos, los pacientes del Chocó, el Norte del Valle y otras zonas apartadas perderán su única oportunidad de acceso a medicina de alta complejidad. La lógica de las directivas, aunque dolorosa, es estricta: restringir la llegada de personas a las que no se les puede garantizar un tratamiento seguro por falta de herramientas.
Ante este escenario de cuidados intensivos, las autoridades de AiSalud han escalado el desespero tocando las puertas del Ministerio de Salud y la Superintendencia Nacional de Salud. Hasta el momento, las respuestas de Bogotá no han logrado materializarse en un rescate financiero real que destrabe las operaciones en el Eje Cafetero.




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