
La crisis hospitalaria en Risaralda continúa agravándose. El Hospital Santa Mónica de Dosquebradas anunció la restricción de varios servicios a la Nueva EPS, luego de que la entidad acumulara una deuda que supera los $7.000 millones de pesos.
De acuerdo con el gerente del hospital, Juan Carlos Marín Gómez, la decisión afecta todos los servicios contratados bajo la modalidad de evento, lo que implica la cancelación de nuevas citas, procedimientos y cirugías. “Vamos a suspender los servicios porque no ha habido voluntad de pago por parte de la Nueva EPS, nosotros hemos sido unos aliados y le hemos dado la mano cuando le han cerrado los servicios en Pereira. Entonces, me siento maltratado como prestador y por eso tomo la determinación de cerrar los servicios”, señaló el directivo.
La medida, que se implementará a partir del 1 de noviembre, busca hacer visible el impacto del incumplimiento en los pagos por parte de la Nueva EPS, situación que ha puesto en riesgo la estabilidad financiera del hospital. Hasta el momento, no se ha logrado una solución efectiva ni se han cumplido los acuerdos pactados previamente entre las partes.
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El Hospital Santa Mónica de Dosquebradas aclaró que la atención de urgencias y los servicios de primer nivel para los usuarios del régimen subsidiado seguirán activos temporalmente, con el fin de garantizar la continuidad mínima del servicio público de salud mientras se logra resolver el conflicto financiero. La decisión afecta directamente a cerca de ocho mil usuarios del sistema en el municipio.
Desde la administración del hospital se lamentó la situación y se pidió comprensión a los afiliados afectados por la suspensión. También se solicitó al personal médico y administrativo ajustar las agendas, notificar oportunamente a los usuarios sobre los cambios y reportar cualquier novedad a través de los canales oficiales de atención.




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