
Cerca de 450 casas colapsaron y más de 800 familias lo perdieron todo. Mientras inician las demoliciones en el barrio Grisales, el alcalde denuncia el abandono de los gobiernos nacional y departamental ante la crisis.
¿Cuál fue el municipio más afectado en el Quindío por el terremoto y qué daños dejó?
El municipio de Quimbaya es la zona más devastada del Quindío tras el sismo de magnitud 7,4. El desastre dejó al menos 450 viviendas destruidas, 1.000 afectadas y una víctima fatal, Diana Marcela Duque, atrapada por un derrumbe en la vía a Montenegro. Además, más de 800 familias lo perdieron todo y esperan ayudas gubernamentales urgentes ante el inminente inicio de las demoliciones en el sector.
El epicentro de la tragedia quindiana
Quimbaya concentra los peores estragos de todo el departamento tras el violento sismo. Las calles de la localidad pasaron de ser un próspero destino turístico cafetero a un escenario de guerra donde cerca de 1.000 viviendas resultaron averiadas. De ellas, al menos 450 colapsaron por completo ante la fuerza implacable del movimiento telúrico.
La tragedia golpeó sin piedad a la población más vulnerable. Más de 800 familias lo perdieron absolutamente todo y hoy deambulan entre la incertidumbre y la necesidad imperiosa de refugio. El único albergue temporal, improvisado por la alcaldía en el coliseo del barrio Cacique, acoge apenas a unas 40 personas hacinadas.
Es un espacio a todas luces insuficiente. Las autoridades locales temen que, con el paso de las horas, cientos de damnificados más toquen a las puertas del coliseo buscando desesperadamente un techo seguro donde pasar la noche.
Una vida sepultada en el corredor a Montenegro
A la dolorosa pérdida material se sumó la angustia del aislamiento absoluto. Durante las horas más críticas, el municipio quedó completamente desconectado, sin señal de telecomunicaciones y bloqueado por tierra debido a deslizamientos masivos en la vía que conduce hacia el vecino municipio de Montenegro.
Fue precisamente en este corredor vial donde el desastre mostró su rostro más cruel e irreparable. Un violento alud de tierra sorprendió a Diana Marcela Duque mientras se desplazaba en su motocicleta por la carretera. La mujer quedó sepultada bajo toneladas de lodo y escombros, convirtiéndose en la primera víctima mortal confirmada del sismo en esta zona.
El rugido de las máquinas de demolición
El peligro latente de nuevos colapsos estructurales no da tregua. En sectores como el emblemático barrio Grisales, las paredes agrietadas amenazan con desplomarse sobre los transeúntes al más mínimo movimiento. Ante el riesgo inminente, la administración municipal ordenó la evacuación total y obligatoria de la zona.
A partir de este miércoles 12 de agosto, el ruido de la maquinaria pesada reemplazará los llamados de auxilio. Inician las labores de demolición controlada de las estructuras más inestables, obligando a decenas de familias a presenciar impotentes cómo los restos de sus casas son reducidos a polvo y retirados en volquetas.
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El presidente no llegó a Quimbaya
El dolor natural se ha profundizado por lo que las autoridades locales califican como un abandono institucional inaceptable. El presidente Abelardo de la Espriella, durante su visita al Quindío, reconoció que Quimbaya registraba la mayor proporción de daños habitacionales. Sin embargo, su agenda se limitó a Armenia y nunca llegó a pisar el suelo quimbayuno.
La decepción del alcalde Juan Manuel Rodríguez Brito fue evidente, no solo con el gobierno nacional, sino con la administración departamental liderada por Juan Miguel Galvis, quien tardó 36 horas en hacer presencia en la zona de desastre.
“Tristemente no contamos con el apoyo de la gobernación del departamento, ausente ante una problemática como esta. Estamos incomunicados sin teléfono, sin internet”, denunció el mandatario local, visiblemente afectado.
“Estamos a la merced de que alguien se acuerde de Quimbaya, venga y nos ayude, mientras tanto nosotros seguimos poniendo el pecho con los quimbayunos de corazón que están haciendo sus aportes”, subrayó Rodríguez Brito.
Fue solo hasta altas horas de la noche del martes cuando el gobernador del Quindío arribó con una delegación para recorrer la zona. Sin embargo, los habitantes señalan que la visita sirvió apenas para constatar la ruina, pues no dejó claridades sobre la llegada inmediata de maquinaria, carpas o recursos financieros de contingencia.




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