
La Registraduría habilitó unidades móviles en Pereira para expedir documentos sin costo, un requisito vital para los damnificados. Paralelamente, Fasecolda advirtió que las pólizas de vivienda no pagarán los vehículos que quedaron destruidos en los parqueaderos.
¿Cómo tramitar la cédula gratis y cobrar el seguro del carro aplastado por el terremoto en el Eje Cafetero?
Para obtener su documento sin costo, debe acercarse desde las 7:00 a.m. a las unidades móviles de la Registraduría en la Terminal de Transportes de Pereira o el Comando de la Policía de Risaralda. Sobre los vehículos destruidos, Fasecolda aclara que los seguros de vivienda o el SOAT no los cubren; para recibir una indemnización es obligatorio tener una póliza voluntaria de automóviles contra desastres naturales, contando con hasta dos años para realizar la reclamación oficial.
El documento obligatorio para tramitar ayudas
La paradoja es cruel para quienes lo perdieron todo: para recibir ayuda, primero deben demostrar quiénes son ante un sistema que exige firmas, huellas y códigos de barras. Entendiendo esta asfixia burocrática, el Estado decidió eliminar la barrera del dinero en medio de la crisis.
Hernán Penagos Giraldo, jefe de la Registraduría Nacional, caminó por las zonas más afectadas del occidente colombiano y entregó un alivio vital. El trámite de cualquier documento de identidad, desde la cédula hasta el registro civil, será completamente gratuito para los damnificados.
“Estamos visitando todo el Eje Cafetero (…) tomando decisiones para que todos los servicios se presten y la ciudadanía no tenga mayores dificultades”, explicó Penagos tras evidenciar que la sede principal de la entidad en Pereira sufrió daños irreparables y deberá ser abandonada.
Con el edificio central en ruinas, la operación mutó a las calles. Se habilitaron unidades móviles estratégicas que entregan 113 turnos diarios desde las 7:00 de la mañana. Una de ellas opera en la Terminal de Transportes de Pereira y otra se apostó frente al Comando de la Policía de Risaralda. Se recomienda a los asistentes vestir prendas oscuras para la fotografía oficial.
Llegarán a los albergues temporales
La estrategia institucional no pretende que el damnificado cruce la ciudad sorteando escombros para hacer una fila. El plan a corto plazo es llevar estas oficinas sobre ruedas directamente a los albergues, colegios y hospitales donde se refugian las familias que perdieron su techo en ciudades como Pereira y Dosquebradas.
Aunque el beneficio prioriza a las víctimas directas del sismo del 10 de agosto, la directriz también acoge a poblaciones vulnerables, jóvenes que acaban de cumplir la mayoría de edad y ciudadanos que habían sido víctimas de hurto días antes de que la tierra temblara.
Con el nuevo documento digital tramitado y el comprobante en su celular, el sobreviviente recupera su existencia legal. Sin embargo, cuando estos ciudadanos con cédula en mano intentan reclamar por su patrimonio perdido, se estrellan violentamente contra la letra chica de los contratos financieros.
Le puede interesar: Vuelos comerciales en pausa: aplazan reapertura del Aeropuerto Matecaña y Pereira sigue sin fecha
Seguros: El espejismo del garaje y la letra chica
En los parqueaderos de decenas de conjuntos residenciales se gesta una segunda tragedia, esta vez de corte netamente financiero. Numerosos vehículos terminaron aplastados por fachadas, muros y vigas que colapsaron. La ilusión de los propietarios de recuperar su carro a través del seguro del edificio ha sido cortada de tajo.
La respuesta de la industria es inflexible: tener asegurada la vivienda o el edificio no protege al vehículo estacionado en sus entrañas.
La Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) aclara que las pólizas que protegen las edificaciones y las que amparan automóviles corresponden a riesgos diferentes, por lo que el carro no queda amparado automáticamente por la copropiedad.
Para que un vehículo reducido a chatarra sea indemnizado, su dueño debía contar previamente con una póliza voluntaria de automóviles que incluyera, de manera explícita, la cobertura por fenómenos naturales. Si la pared del conjunto cayó sobre el carro, paga el seguro del carro, no el de la administración.
Mitos desmentidos: el SOAT no paga latas rotas
La confusión ciudadana en medio del desespero obligó a desmentir mitos peligrosos. La Superintendencia Financiera reiteró que el SOAT es un seguro diseñado exclusivamente para amparar daños corporales de personas en accidentes de tránsito; jamás entregará un solo peso para reparar latas, motores o vidrios rotos por un terremoto.
Otro rumor que causó pánico fue la supuesta existencia de un límite de tres días para reportar el siniestro. Fasecolda desmintió esta falsa urgencia. Basados en el artículo 1081 del Código de Comercio, los afectados tienen una prescripción ordinaria de dos años para presentar su reclamación formal, brindando un margen lógico mientras la ciudad recupera la cordura.
A once días de la catástrofe que cambió para siempre la historia del Eje Cafetero y el norte del Valle, las estimaciones asustan. Las aseguradoras proyectan desembolsar cerca de $6 billones tras el desastre, procesando ya más de 10.465 reclamaciones por $281.000 millones.




Deja tu comentario