
Lo que hace una década era un secreto a voces hoy se discute abiertamente en universidades, redes sociales y medios de comunicación. El sugar dating —relaciones donde una persona mayor con recursos económicos brinda apoyo financiero a cambio de compañía— ha dejado de ser un fenómeno marginal en Colombia para convertirse en una alternativa real que miles de jóvenes, especialmente mujeres, consideran frente a las dificultades económicas del país.
Detrás de esta tendencia hay plataformas digitales que profesionalizan estos vínculos, testimonios de quienes lo viven sin culpa, pero también preguntas incómodas sobre desigualdad, consentimiento y los límites entre el empoderamiento y la precariedad disfrazada.
¿Qué es el sugar dating y por qué crece en Colombia?
El sugar dating es un tipo de relación pactada donde, típicamente, una mujer joven (sugar baby) establece un acuerdo con un hombre mayor y con poder adquisitivo (sugar daddy). A cambio de compañía, conversación, experiencias compartidas y, en algunos casos, intimidad, la sugar baby recibe apoyo económico, acceso a eventos, viajes, mentoría profesional o ayuda para financiar estudios.
Aunque el concepto no es nuevo, su crecimiento en Colombia responde a factores muy concretos: el alto costo de la educación superior, la informalidad laboral, los salarios bajos para profesionales recién graduados y la normalización de hablar abiertamente sobre dinero y relaciones en redes sociales.
En ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, estudiantes universitarias, emprendedoras y profesionales jóvenes recurren a plataformas especializadas como una forma de sostener proyectos personales que, de otra manera, quedarían fuera de su alcance. Para muchas, no se trata solo de supervivencia, sino de aspiración: viajes, ropa de marca, networking en círculos exclusivos o la posibilidad de enfocarse en sus estudios sin tener que trabajar en empleos mal pagos.
Plataformas que profesionalizan el vínculo
Una de las plataformas más mencionadas en la región es SugarDaddyLatam de Colombia sugar baby, que comenzó operaciones en 2020 y hoy cuenta con más de 95,000 usuarios registrados en Argentina, además de presencia creciente en Colombia, Chile, Perú y México. Según fuentes internas, Colombia es uno de los mercados de mayor expansión, especialmente entre mujeres de 21 a 28 años y hombres de 38 a 55.
A diferencia de aplicaciones de citas tradicionales, estas plataformas exigen verificación de identidad con documento y foto en tiempo real, reducen perfiles falsos y ofrecen soporte 24/7. Los usuarios pueden filtrar por edad, ubicación, tipo de acuerdo deseado (desde citas puntuales hasta relaciones con mentoría profesional) y establecer límites claros desde el inicio.
“Acá no se trata solo de dinero. Muchas sugar babies buscan mentoría, oportunidades para estudiar o crecer profesionalmente. Y muchos sugar daddies no buscan solo compañía física, sino conexión emocional, conversación o simplemente alguien que los escuche sin prejuicios”, explica el señor Daytona, coordinador regional de SugarDaddyLatam.
Voces desde adentro: tres testimonios colombianos
Para comprender mejor esta realidad, conversamos con tres personas que participan en este tipo de relaciones. Sus nombres han sido cambiados para proteger su identidad.
Laura, 22 años, estudiante en Bogotá:
“Lo que me atrajo fue la posibilidad de financiar mis estudios sin depender de préstamos que tardaría años en pagar. Desde el principio fue claro que se trataba de un acuerdo: viajes compartidos, cenas y apoyo económico mensual. Nunca me sentí presionada, y además aprendí sobre redes profesionales que me abrieron puertas en mi carrera.”
Mariana, 24 años, creadora de contenido en Medellín:
“Comencé buscando experiencias diferentes, pero encontré algo más: una figura que me apoyó emocionalmente y me incentivó a emprender mi propio canal de YouTube. Ahora hago videos hablando sobre mi experiencia, y muchas jóvenes me escriben preguntando cómo entrar de forma segura a este mundo.”
Carlos, 45 años, empresario en Bogotá:
“Soy empresario y valoro la discreción y la compañía. Después de un divorcio complicado, no quiero compromisos tradicionales. Tengo un perfil verificado en plataformas confiables y busco relaciones donde ambos sepamos qué esperar. Es una relación que nos beneficia: yo ofrezco estabilidad y ella me ofrece compañía sin dramas ni expectativas poco realistas.”
Estos testimonios comparten un patrón: claridad de expectativas, comunicación explícita y acuerdos que ambas partes consideran beneficiosos.
Los diferentes tipos de acuerdos
No todas las relaciones sugar son iguales. Según la categorización más difundida, existen varios modelos:
- PPM (Pay Per Meet): Pago por cita puntual, común en entornos urbanos donde ambas partes prefieren flexibilidad.
- Allowance mensual: Un estipendio regular a cambio de compañía continua, similar a una relación más estable.
- Mentoría emocional o profesional: Incluye viajes, educación, inserción en redes de contactos y apoyo para proyectos personales.
- Relación abierta o no exclusiva: Apoyo económico sin compromiso exclusivo, permitiendo a ambas partes mantener otras relaciones.
En Colombia, el modelo de allowance mensual parece ser el más popular entre estudiantes universitarias que buscan estabilidad financiera para enfocarse en sus carreras.
¿Dónde termina el azúcar y empieza la explotación?
Aquí es donde el debate se vuelve más complejo. Para muchos observadores, la diferencia entre sugar dating y explotación radica en tres elementos: consentimiento informado, autonomía de decisión y capacidad de terminar la relación sin represalias.
El portal BoldLatina, especializado en temas de género en América Latina, ha señalado que aunque algunas relaciones sugar pueden ser espacios de empoderamiento temporal, otras esconden desigualdades de poder apenas maquilladas con regalos y experiencias de lujo.
Voces feministas colombianas reconocen esta ambigüedad. Desde el empoderamiento individual hasta la posibilidad de reforzar dinámicas estructurales de desigualdad económica y de género, el sugar dating obliga a preguntarse: ¿es una solución legítima a la precariedad o simplemente una forma de privatizar y romantizar la desigualdad?
El reto, señalan expertas, está en posicionar estas relaciones como acuerdos claros, conscientes y con reciprocidad, no como única salida a una crisis económica estructural que el Estado y el mercado laboral no han resuelto.
Seguridad digital: cómo evitar estafas
Uno de los mayores riesgos del sugar dating es la proliferación de perfiles falsos y estafadores. Un reporte de Norton de mayo de 2025 advirtió sobre tácticas comunes:
- Uso de imágenes falsas o deepfakes para crear perfiles atractivos.
- Solicitud de dinero por adelantado bajo pretextos de “verificación” o “trámites bancarios”.
- Rechazo a videollamadas o encuentros presenciales para evitar ser descubiertos.
Recomendaciones básicas para protegerse:
- Exigir videollamada o llamada telefónica con verificación visual antes del primer encuentro.
- Usar únicamente plataformas que permiten verificación de identidad.
- Nunca enviar dinero a perfiles no verificados.
- Informar a alguien cercano sobre el lugar y hora del primer encuentro.
- Establecer límites claros por escrito antes de avanzar en la relación.
El impulso de las redes sociales
Parte del crecimiento del sugar dating en Colombia viene impulsado por redes como TikTok e Instagram, donde abundan videos sobre “cómo conseguir un sugar daddy”, “mi estilo de vida de lujo” o “relaciones con acuerdos claros”. Este contenido se ha vuelto viral, especialmente entre jóvenes de 18 a 25 años.
Lo que antes parecía lejano o reservado a élites hoy es parte de conversaciones cotidianas. Sin embargo, este boom también ha generado desinformación, expectativas poco realistas y, en algunos casos, ha expuesto a jóvenes inexpertas a situaciones de riesgo.
Según conversaciones en foros como Reddit’s Sugar Lifestyle Forum, el sugar dating en América Latina presenta particularidades culturales y económicas que lo diferencian de otros mercados, con una mayor presencia de acuerdos de mentoría y apoyo educativo.
¿Hacia dónde va el sugar dating en Colombia?
El sugar dating no desaparecerá. Al contrario, seguirá creciendo mientras persistan las condiciones económicas que lo impulsan: educación costosa, salarios bajos, informalidad laboral y una generación que valora la transparencia en sus relaciones por encima de las apariencias tradicionales.
Para que esta tendencia evolucione de manera más sana, urgen tres cosas:
- Educación sobre derechos digitales y consentimiento informado, especialmente dirigida a jóvenes que consideran entrar a este mundo.
- Promover el uso de plataformas verificadas y responsables que ofrezcan protección real a sus usuarios.
- Reflexión crítica desde el feminismo y las ciencias sociales sobre las dinámicas económicas, emocionales y de poder que subyacen a estos acuerdos.
El sugar dating puede ser muchas cosas a la vez: una respuesta pragmática a la precariedad, una oportunidad de movilidad social, un espacio de negociación adulta o, en el peor de los casos, una forma contemporánea de desigualdad. Lo que está claro es que ya no es un tabú, y que miles de colombianos y colombianas lo viven como una realidad cotidiana que merece ser comprendida sin juicios simplistas, pero también sin ingenuidad.
Fuentes consultadas:




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