
El ambicioso proyecto del Tren del Café, que promete revolucionar la movilidad, la logística y la integración del occidente colombiano, avanza con firmeza, pero deja por fuera a un actor fundamental del Eje Cafetero: el departamento del Quindío. Las gobernaciones de Antioquia, Caldas y Risaralda firmaron una alianza para sacar adelante esta iniciativa férrea que busca conectar la región con los principales puertos del Caribe y del Pacífico, pero no el Quindío no sería parte del acuerdo.
Según lo informado por la Gobernación de Antioquia, el Tren del Café está concebido como un eje estratégico de conectividad, tanto para el transporte de carga como para el transporte de pasajeros, con un recorrido total de 237,7 kilómetros distribuidos en 99 km por Antioquia, 107 km por Caldas y 32 km por Risaralda. Esta línea férrea facilitará la articulación con los corredores logísticos nacionales, reduciendo costos operativos y aumentando la competitividad regional.
La iniciativa contempla dos fases de ejecución. La etapa 1, ya en fase avanzada de estructuración, se enfocará en conectar Primavera (límite entre Caldas y Antioquia) con el kilómetro 41, en territorio caldense. Para ello se destinarán 17.940 millones de pesos en estudios técnicos. La etapa 2, aún en caracterización, ampliará la vía hasta Caimalito, en La Virginia (Risaralda), utilizando parte de la infraestructura férrea existente.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, expresó que la meta es “juntar entre los tres departamentos, recursos de regalías para llevar este proyecto a factibilidad, y buscar una concesión donde aterrice inversión privada y pueda, ojalá, materializar esta inversión tan importante para la competitividad de todo el suroccidente del país”.
Por su parte, el gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño, resaltó la voluntad política de los mandatarios para consolidar “un proyecto de Nación, importantísimo para la logística nacional y para la comunicación de las vías férreas de todo el país”. De igual forma, Eugenio Prieto Soto, director del Departamento de Planeación de Antioquia, destacó que “el hermanamiento, la integración, la asociatividad territorial es la que permite hoy hablar de buenas noticias para Risaralda, Caldas y Antioquia”.
Sin embargo, el Quindío —territorio históricamente ligado al Eje Cafetero y epicentro cultural de la región— no fue incluido en la firma de esta alianza ni en la planificación inicial del proyecto. Esta exclusión ha generado interrogantes en torno al papel del departamento dentro del desarrollo regional y ha despertado preocupación entre ciudadanos y sectores económicos locales que esperaban formar parte de esta transformación en materia de infraestructura férrea.
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¿Qué implica la exclusión del Quindío?
La no inclusión del Quindío podría traducirse en un rezago competitivo frente a sus departamentos vecinos, particularmente en el acceso a nuevos mercados, oportunidades logísticas, y atracción de inversión privada. En un contexto donde la infraestructura y la conectividad definen el ritmo del desarrollo, quedarse fuera de un proyecto de esta envergadura puede limitar el crecimiento económico y afectar la integración territorial del departamento.
Además, expertos advierten que el aislamiento en grandes proyectos de transporte puede reforzar la dependencia del Quindío de rutas viales tradicionales, más lentas, menos eficientes y con mayores costos de operación, tanto para el sector productivo como para el turismo.
Oportunidades perdidas y posibles caminos
Aunque aún no hay un pronunciamiento oficial de la Gobernación del Quindío, diversos actores regionales han empezado a exigir explicaciones y solicitar una revisión de los criterios que dejaron por fuera al departamento. Se abre así un debate necesario sobre la necesidad de una planificación regional más inclusiva, que entienda al Eje Cafetero como un sistema interdependiente, y no como partes aisladas.




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