
El exvicepresidente, nieto de Carlos Lleras Restrepo y uno de los líderes más influyentes de la centroderecha colombiana, falleció este viernes 8 de mayo en Bogotá a los 64 años.
¿De qué murió Germán Vargas Lleras y cuándo falleció?
El exvicepresidente Germán Vargas Lleras falleció en la noche del viernes 8 de mayo de 2026 en Bogotá, a los 64 años, víctima de un meningioma benigno, un tumor cerebral que le fue detectado en 2016 y cuya reaparición en 2024 marcó el inicio de un deterioro progresivo e irreversible de su salud. Fue sometido a múltiples cirugías en la Clínica Santa Fe de Bogotá y en centros especializados de Houston, Texas. Nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo, Vargas Lleras fue concejal, senador, presidente del Congreso, ministro del Interior, ministro de Vivienda y vicepresidente de Colombia entre 2014 y 2018 durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
Germán Vargas Lleras sobrevivió a un libro bomba que le voló tres dedos de la mano izquierda. Sobrevivió a un carro bomba que las Farc pusieron junto a su caravana en plena Bogotá. Resistió dos derrotas presidenciales, el desgaste de las maquinarias políticas y años de convalecencia. Lo que no pudo superar fue el tumor que llevaba casi una década instalado en su cerebro y que desde 2024 fue ganando la batalla que él, con el carácter que lo definió toda la vida, se negó a darlo por perdido.
El tumor que ganó la última batalla
Desde 2024, la salud de Vargas Lleras se deterioró de manera acelerada. El meningioma benigno detectado en 2016 reapareció con una agresividad que las cirugías en Bogotá y los tratamientos en Houston no pudieron contener. Los detalles clínicos nunca fueron revelados en su totalidad, pero el pronóstico fue empeorando hasta el desenlace de este viernes.
Colombia pierde a uno de sus políticos más complejos: un hombre que enfrentó a los narcos en el Congreso, desafió a las Farc desde la tribuna, construyó un partido, ejerció el poder desde varios despachos y nunca dejó de opinar, incluso cuando el cuerpo ya le fallaba. La presidencia le fue esquiva. La historia, probablemente, será más generosa.
Una familia, un apellido, una vocación política desde los 19 años
Vargas Lleras no llegó a la política: nació en ella. Era hijo de Germán Vargas Espinosa y Clemencia Lleras, hija del expresidente Carlos Lleras Restrepo, quien gobernó Colombia entre 1966 y 1970. Con ese árbol genealógico y ese apellido compuesto, el camino hacia la vida pública era casi inevitable.
Pero no se quedó en el linaje. A los 19 años, en 1981, asumió su primer cargo como coordinador político de la localidad de los Mártires en Bogotá, designado por Luis Carlos Galán. En 1989 fue secretario privado del Ministerio de Agricultura. En 1994 llegó al Senado, donde pasaría la mayor parte de su carrera y cuya presidencia ocupó en 2003. Fue el fundador y jefe de Cambio Radical, ministro del Interior y de Vivienda en el primer gobierno de Santos, y vicepresidente en el segundo, entre 2014 y 2018.
Las cicatrices que nunca escondió
Las Farc lo declararon objetivo militar y lo intentaron matar dos veces. La primera, con un libro bomba que llegó a su oficina envuelto en papel regalo.
“Recuerdo un ruido demencial, un dolor infinito y mucha sangre. Mi mano izquierda quedó, literalmente, colgando de un hilo, y los dedos meñique, anular y parte del medio volaron en mil pedazos.”
La segunda vez fue en 2005, cuando un carro bomba explotó junto a su caravana al salir de Caracol Radio en Bogotá. Lejos de amilanarse, Vargas Lleras convirtió esas heridas en parte de su identidad política. Su mano mutilada era visible en cada debate, en cada discurso, en cada columna. Era la prueba de que sus convicciones le habían costado carne y sangre, no solo votos.
La presidencia que nunca llegó
Su mayor meta fue también su mayor frustración. Se lanzó a la Presidencia de Colombia en 2010 y en 2018. La segunda derrota fue la más dura: como heredero natural del gobierno Santos y con encuestas que lo favorecían, pocos dudaban de que llegaría a la Casa de Nariño. No pasó a segunda vuelta. Ese año ganó Iván Duque, quien se impuso sobre Gustavo Petro.
Tras ese golpe, el regreso de Vargas Lleras a la política activa fue un rumor que nunca cuajó. Sus problemas de salud, sumados al desencanto con las maquinarias que conocía al dedillo y que le dieron la espalda, lo mantuvieron alejado del proselitismo. Pero no del todo en silencio.
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La última trinchera: su columna en El Tiempo
En su aparente retiro, Vargas Lleras encontró en su columna dominical de El Tiempo una de las tribunas de opinión más leídas del país. Su última entrega, publicada el 1 de febrero de 2026 y titulada ‘A cuchillo en Palacio’, fue una radiografía sin anestesia del momento político colombiano. Denunció la injerencia del gobierno en la campaña presidencial, el gasto clientelista y el riesgo que representan los grupos criminales fortalecidos bajo la política de paz total para la integridad de las elecciones del 31 de mayo.
“En cientos de municipios será muy difícil garantizar unas elecciones libres de presiones y amenazas”, escribió.
Los hechos recientes —incluido el asesinato de líderes políticos en plena campaña— le están dando la razón de manera brutal.




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