
Martín Londoño, de 52 años, no resistió la gravedad de las heridas tras el letal ataque armado en un parqueadero del sector de la variante. Mientras el joven lucha por su vida en un hospital, la zozobra se apodera del norte del Valle del Cauca por la escalada de violencia.
¿Quién fue la víctima del ataque en el parqueadero de la variante en Cartago y cuál es su estado?
La víctima mortal es Martín Londoño, de 52 años, quien falleció en un centro médico tras ser atacado con arma de fuego el pasado lunes 24 de agosto de 2026 en un establecimiento comercial de la carrera 4ª con calle 1ª, cerca a la variante de Cartago, Valle del Cauca. En el mismo atentado resultó gravemente herido su hijo, quien continúa hospitalizado, un hecho que eleva a cuatro las personas asesinadas en el municipio en un lapso de apenas cuatro días.
La cotidianidad de la zona comercial que bordea el ingreso a Cartago se hizo añicos en cuestión de segundos. Martín Londoño y su hijo se encontraban en un parqueadero y establecimiento comercial ubicado en la intersección de la carrera 4ª con calle 1ª, un punto de alto flujo vehicular que conecta a locales y viajeros en el norte del departamento.
El ataque armado fue directo, rápido y fulminante. Sin dar margen de reacción a los presentes, las detonaciones convirtieron el recinto en una caótica escena de sangre y confusión. Ambos hombres cayeron gravemente heridos.
Fueron auxiliados y trasladados de urgencia, pero la letalidad del ataque dictó una sentencia irrevocable para el padre. A sus 52 años, Londoño se convirtió en el rostro más reciente de la violencia que tiene en alerta máxima a las autoridades. Su hijo, cuyo pronóstico se mantiene bajo estricta reserva, continúa internado aferrándose a la vida, ajeno aún al fatal desenlace de su progenitor.
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Cuatro días, cuatro vidas apagadas
La muerte de Martín Londoño no es un hecho aislado que pueda leerse únicamente desde el dolor de sus allegados. Su deceso representa una cruda estadística que ha puesto a temblar la seguridad ciudadana en la Villa de Robledo.
El reloj del crimen comenzó a correr la madrugada del sábado 22 de agosto y, para la tarde del martes 25, el saldo ya era macabro. En un lapso de apenas 96 horas, cuatro hombres han sido asesinados en distintas circunstancias a lo largo de la geografía cartagüeña.
Esta ráfaga de violencia sistemática desdibuja la promesa de tranquilidad con la que el municipio intenta proyectarse en el Eje Cafetero y el occidente colombiano. La sucesión de ataques armados evidencia una dinámica criminal que, lejos de ser esporádica, parece obedecer a un ajuste de cuentas o una disputa territorial que no respeta horarios ni lugares concurridos.




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