
El departamento presentará su agenda estratégica al nuevo Gobierno Nacional, exigiendo multimillonarias inversiones hospitalarias, viales y tecnológicas para evitar que el desbordado éxito turístico colapse los municipios.
¿Cuáles son los proyectos de infraestructura que el Quindío pedirá al nuevo Gobierno Nacional?
El departamento del Quindío solicitará al gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella la ampliación del Aeropuerto Internacional El Edén mediante una inversión de $180.000 millones, la construcción de la vía Tarapacá, un novedoso teleférico para Salento, una unidad pediátrica de $64.000 millones y el avance del nuevo Hospital de Quimbaya. Esta agenda, impulsada por la Asamblea del Quindío de cara a la posesión del 7 de agosto, busca evitar el colapso turístico y logístico del Eje Cafetero, garantizando además el suministro de agua ante las temporadas de sequía.
El despegue logístico que exige el Eje Cafetero
Para evitar que el territorio muera de éxito, la dirigencia política departamental trazó una hoja de ruta clara que pondrá sobre el escritorio del nuevo mandatario nacional. El eje central de esta cruzada es la transformación definitiva de la terminal aérea local, un paso indispensable para dejar de ser un destino de paso y convertirse en un auténtico epicentro logístico.
La visión es ambiciosa pero fundamentada en estudios de fase 3. Se busca inyectar un músculo financiero formidable a la primera etapa de modernización aeroportuaria, aprovechando su ubicación estratégica y su topografía favorable para la expansión comercial y de carga.
“Uno de los proyectos más importantes para dar mayor competitividad al departamento y al Eje Cafetero es el aeropuerto. Hoy está con estudios en fase 3 y una primera etapa contempla una inversión aproximada de 180.000 millones de pesos”, aseguró César Augusto Londoño López, presidente de la Asamblea del Quindío.
Esta terminal no operará en solitario. Su crecimiento está diseñado para engranar perfectamente con el puerto seco ubicado en La Tebaida, creando un nodo que agilizará el movimiento de mercancías. Para cerrar este circuito, la agenda exige la construcción de la vía Tarapacá, un corredor estratégico de 7,7 kilómetros y tres puentes que unirá el aeropuerto directamente con la zona cordillerana y el norte del Valle del Cauca.
Un teleférico para desatascar las montañas cafeteras
Pero el asfalto y las pistas de aterrizaje son solo una parte de la ecuación. El turismo masivo ha transformado la vocación económica de localidades como Filandia, Circasia y Montenegro, atrayendo multitudes que superan ampliamente la capacidad instalada de sus estrechas vías coloniales.
El caso más crítico y emblemático se vive en el nororiente del departamento. Allí, el flujo descontrolado de visitantes ha convertido los fines de semana en un dolor de cabeza logístico, lo que motivó la estructuración de una alternativa de movilidad aérea mediante el modelo de Asociación Público-Privada (APP).
“El teleférico permitiría aumentar la llegada de turistas sin llenar de carros al municipio, que hoy solo cuenta con una entrada y una salida”, explicó Londoño López, refiriéndose a la compleja situación topográfica de Salento.
Este modelo de planificación territorial busca que los municipios actualicen sus instrumentos de ordenamiento, poniendo un límite sensato al crecimiento desordenado y garantizando que la experiencia del visitante no destruya la tranquilidad de quienes habitan el territorio de forma permanente.
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Blindaje sanitario frente a la avalancha de visitantes
La ecuación del desarrollo regional quedaría incompleta si la red de salud no crece al mismo ritmo que la ocupación hotelera. Una mayor población flotante exige, irremediablemente, una capacidad de respuesta médica superior, capaz de atender emergencias complejas sin colapsar los servicios de los residentes.
Por ello, la petición al nuevo Gobierno incluye un fuerte componente sanitario. Sobresale la estructuración de una moderna unidad pediátrica valorada en más de $64.000 millones, un proyecto vital para garantizar atención especializada a la primera infancia en la región.
A la par, se presiona por la consolidación del nuevo Hospital de Quimbaya, una obra cuya ejecución ya supera los $28.000 millones y que se perfila como un bastión para descongestionar la atención primaria y de urgencias en el occidente del departamento, beneficiando directamente tanto a campesinos como a turistas.
Tecnología y agua: la carrera contra el clima
El último frente de batalla del Quindío no es contra el tráfico, sino contra el impacto ambiental y la inseguridad. A través del programa Quindío Inteligente, se avanza en la instalación de un cerco tecnológico con pantallas y sistemas de monitoreo en los accesos municipales para controlar aforos y evitar la saturación de los cascos urbanos.
Sin embargo, el verdadero fantasma que ronda a la región es la sed. La presión sobre los recursos naturales ha llegado a un punto de no retorno en poblados patrimoniales, donde la combinación de turismo desbordado y variaciones climáticas extremas amenaza la supervivencia misma del destino.
“Tenemos que cuidar nuestros recursos naturales. Hoy el fenómeno del Niño nos preocupa por el abastecimiento de agua en municipios pequeños que reciben un número muy alto de visitantes”, concluyó el diputado.
El documento que llegará a la Casa de Nariño es más que un simple pliego de peticiones burocráticas; es una radiografía urgente de un departamento que aprendió a vender su belleza al mundo, pero que ahora necesita ayuda urgente del Estado central para que esa misma belleza no termine devorándolo por completo.




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