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Adiós a la Constituyente: el sorpresivo giro del Gobierno para seducir al centro en segunda vuelta

El Comité Promotor suspendió la recolección de firmas y retiró la propuesta para sumarse al Gran Acuerdo Nacional. La maniobra busca tender puentes con líderes como Sergio Fajardo y Claudia López para frenar a la extrema derecha.

¿Por qué el Gobierno canceló la propuesta de una Asamblea Constituyente en Colombia?

El progresismo y el Gobierno de Gustavo Petro suspendieron definitivamente la recolección de firmas para la Asamblea Nacional Constituyente para facilitar nuevas alianzas políticas de cara a la segunda vuelta presidencial. El vocero Armando Wouyuri Valbuena confirmó que el movimiento se integrará al Gran Acuerdo Nacional de Iván Cepeda y Aida Quilcué, buscando acercarse a figuras del centro político como Sergio Fajardo y Claudia López para frenar el avance de la extrema derecha en Colombia.

Las planillas para recolectar firmas, que hace apenas unas semanas circulaban con fervor por las plazas públicas del país, amanecieron este jueves guardadas bajo llave en las sedes políticas de Bogotá. La bandera más radical, ambiciosa y polémica que enarbolaba el progresismo ha sido arriada en el momento más crítico de la carrera por la Casa de Nariño. Cuando los números no alcanzan, la ideología cede ante el pragmatismo.

El paso al costado en la recta final

El ruido ensordecedor que rodeaba la viabilidad jurídica de reescribir la Carta Magna se apagó con un escueto pero contundente anuncio. Las bases del oficialismo comprendieron que la insistencia en este mecanismo se había convertido en un lastre demasiado pesado para cruzar la línea de meta electoral.

La confirmación de esta retirada táctica llegó a través de Armando Wouyuri Valbuena, vocero del Comité Promotor. El dirigente dejó claro que la suspensión de la recolección de firmas no es una pausa temporal, sino el retiro formal de una iniciativa que marcó el pulso del debate nacional durante meses.

“Hemos decidido dar un paso al costado para concentrar todos nuestros esfuerzos en la construcción de consensos democráticos y una convergencia social más amplia”, señala el comunicado oficial que sepultó el proyecto asambleísta.

El fantasma de la derecha y el nuevo acuerdo

Detrás del repliegue no hay una derrota anticipada, sino una lectura cruda de la coyuntura política. Las matemáticas electorales obligaron a los estrategas gubernamentales a trazar una “gran alianza por la vida”, una red de contención diseñada específicamente para frenar a los sectores conservadores radicales.

Para el progresismo, el avance de sus contradictores representa hoy una amenaza inminente para los derechos fundamentales y la convivencia pacífica. Bajo esa premisa de urgencia, el comité promotor resolvió que la única forma de sobrevivir era aglutinarse en torno al “Gran Acuerdo Nacional”, la iniciativa que lideran Iván Cepeda y Aida Quilcué.

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Borrando la frontera con el centro político

La caída de la propuesta constituyente derriba, de un solo golpe, el muro más alto que separaba a la izquierda de los sectores moderados. Para figuras de peso electoral como Sergio Fajardo o la exalcaldesa Claudia López, rediseñar el Estado era un punto de ruptura insalvable.

El miedo a la inestabilidad institucional y a los cambios estructurales sin retorno mantenía al centro político completamente atrincherado. Al retirar esta carta de la mesa, la campaña que respalda al Gobierno desactiva la narrativa del pánico y obliga a reconfigurar la conversación pública de cara a las próximas tres semanas.

El terreno de juego acaba de cambiar sus dimensiones. El debate, que hasta ayer giraba angustiosamente sobre “la supervivencia institucional”, se traslada ahora hacia “la defensa de las reformas sociales”, un territorio mucho menos hostil donde las distintas vertientes políticas pueden encontrar coincidencias programáticas.

El peso de la desconfianza acumulada

Sin embargo, en la política colombiana los gestos rara vez se cobran por su valor nominal. Aunque la puerta del diálogo ha sido formalmente desbloqueada, el verdadero y agotador desafío para el oficialismo será convencer a los electores moderados de que este no es un simple espejismo fabricado para ganar unos cuantos sufragios.

Los líderes del centro, que han sido críticos implacables de la gestión administrativa reciente, no entregarán sus apoyos a cambio de promesas en papel. Las heridas de los últimos meses siguen abiertas y la desconfianza es la moneda de cambio predominante en esta etapa del ciclo electoral.

CiudadRegion Noticias

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