
La crisis financiera que atraviesa el Hospital Universitario San Jorge de Pereira encendió las alarmas en el sector salud del Eje Cafetero al cierre de 2025. La situación fue resumida de manera contundente por su gerente, Javier Alejandro Gaviria Murillo, quien aseguró que la falta de pagos por parte de la Nueva EPS ha puesto en riesgo la operación del principal centro asistencial de Risaralda.
“La Nueva EPS nos dejó morir”, afirmó el directivo, al referirse a los reiterados incumplimientos en los acuerdos de pago pactados con la entidad promotora de salud, una situación que, según explicó, ha deteriorado gravemente el flujo financiero del hospital.
Millonaria deuda que asfixia al principal hospital de la región
De acuerdo con las cifras oficiales entregadas por la gerencia, al 31 de diciembre de 2025 la Nueva EPS acumula una deuda de $48.470 millones con el Hospital Universitario San Jorge, convirtiéndose en el mayor deudor individual de la institución. Gaviria Murillo denunció que, mes a mes, los pagos recibidos no alcanzan siquiera el 50 % de lo facturado por los servicios prestados a sus afiliados.
El panorama se agrava si se observa el comportamiento general de la deuda de las EPS. El podio de las mayores obligaciones pendientes lo completan Pijao Salud, con $30.822 millones, y Coosalud, con $25.826 millones. En conjunto, las EPS activas en el país adeudan al hospital un total de $194.585 millones, una cifra que compromete seriamente su sostenibilidad.
Facturación en aumento, recaudos insuficientes
Cada mes, el Hospital Universitario San Jorge factura en promedio $27.769 millones a las cerca de 30 aseguradoras con las que mantiene contratos vigentes. Este monto representa un incremento del 20 % frente al promedio del año anterior, impulsado por la alta demanda de servicios especializados y de alta complejidad.
No obstante, el promedio mensual de recaudos apenas llega a $16.515 millones, es decir, solo el 48,6 % de lo facturado. Esta brecha evidencia el deterioro de la cartera hospitalaria y las dificultades estructurales del sistema de salud en Colombia, donde los prestadores asumen la carga financiera sin recibir oportunamente los recursos.
En el caso puntual de la Nueva EPS, la facturación mensual asciende a cerca de $9.500 millones, pero en los últimos dos meses los pagos apenas han alcanzado la mitad de esa cifra, incumpliendo los compromisos previamente adquiridos.
Restricción de servicios y atención limitada
Ante la falta de liquidez y el incumplimiento reiterado, la administración del hospital tomó una decisión drástica: restringir la prestación de servicios a los afiliados de la Nueva EPS. Actualmente, la atención se limita exclusivamente a servicios de urgencias vitales, una medida que busca proteger la estabilidad financiera de la institución y garantizar la atención de casos críticos.
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Gaviria Murillo explicó que esta situación afecta directamente la capacidad del hospital para mantener abierto su portafolio completo de servicios, así como para cumplir oportunamente con los pagos a proveedores de medicamentos, insumos médicos y servicios generales.
Esfuerzos para sostener la operación y alerta regional
Pese a la gravedad del panorama, el gerente aseguró que el hospital se mantiene al día en sus compromisos laborales gracias a esfuerzos financieros extraordinarios y al respaldo de la junta directiva. Sin embargo, advirtió que esta estrategia no es sostenible en el tiempo si no se normalizan los pagos de las EPS deudoras, en especial de la Nueva EPS.
El directivo lanzó una alerta pública al señalar que, de persistir esta situación, podría verse comprometido el funcionamiento normal del primer centro asistencial de Risaralda y de toda la región, lo que tendría un impacto directo en miles de pacientes que dependen de sus servicios especializados.




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