
Un ataque armado en Altagracia, la extraña muerte de un taxista en Cuba y una riña fatal obligan a la Policía Metropolitana a desplegar búsquedas urgentes en toda la ciudad.
¿Qué pasó durante los recientes hechos de violencia en Pereira y quiénes son las víctimas?
En las últimas horas se registraron tres homicidios aislados en distintos sectores de Pereira (Risaralda). En el barrio Las Margaritas (Altagracia), sicarios asesinaron con arma de fuego a un hombre de 33 años con antecedentes; cerca de la glorieta de Villa del Carmen, el taxista Luis Alberto Serna Salazar murió apuñalado en su vehículo; y en el barrio La Independencia, una mujer perdió la vida en medio de una riña. La Policía Metropolitana ofrece una recompensa de $5 millones por el asesino del conductor y ya logró individualizar a los sospechosos del tercer caso.
Las sirenas de las ambulancias y el destello de las balizas policiales interrumpieron de golpe la aparente calma de la capital risaraldense. En cuestión de horas, el mapa de la ciudad se tiñó de luto en tres puntos distintos, dejando un rastro de consternación que saltó de las laderas rurales a las transitadas avenidas del occidente. Lo que parecía ser una jornada rutinaria se transformó rápidamente en un complejo rompecabezas de criminalística para las autoridades locales.
Balas y antecedentes en Altagracia
El primer eslabón de esta cadena violenta se forjó lejos del ruido urbano, en el apacible sector de Las Margaritas, en el corregimiento de Altagracia. Hasta una vivienda de la zona llegaron hombres armados que, sin mediar palabra ni dar margen de reacción, abrieron fuego contra un ciudadano de 33 años de edad.
La víctima no logró sobrevivir al ataque directo. Mientras los peritos forenses aseguraban la escena, los primeros cruces de información con las bases de datos judiciales arrojaron pistas sobre los posibles móviles: el hombre asesinado contaba con anotaciones penales previas por delitos relacionados con narcotráfico y concierto para delinquir.
“Las unidades judiciales continúan las investigaciones para identificar a los responsables del homicidio ocurrido en Altagracia”, puntualizó el mayor Felipe Sánchez, comandante de la Estación de Policía Cuba, al confirmar el inicio del barrido de cámaras de seguridad en el sector rural.
El misterio en la cabina del conductor Luis Alberto
El estupor apenas comenzaba a asimilarse cuando un nuevo reporte alertó a los cuadrantes de la comuna Cuba, esta vez cerca de la glorieta de Villa del Carmen. Allí, la fatalidad alcanzó al gremio transportador en la figura de Luis Alberto Serna Salazar, un conductor de taxi que minutos antes había recogido a un pasajero en la Terminal de Transportes.
La agresión se consumó en el interior de su propio vehículo, donde el atacante utilizó un arma blanca para herir de gravedad al conductor. Aunque varios ciudadanos que presenciaron la emergencia acudieron a socorrerlo y lo trasladaron de urgencia al hospital San Joaquín, las lesiones resultaron incompatibles con la vida.
El caso tomó un giro inesperado durante la revisión forense del automotor. Los investigadores encontraron el dinero en efectivo y el teléfono celular de la víctima intactos, un hallazgo fundamental que resta fuerza a la hipótesis del atraco y abre nuevas líneas de indagación sobre las intenciones reales del pasajero agresor.
Para cercar al homicida antes de que abandone la región, la Policía Metropolitana, apoyada por las redes de apoyo ciudadanas y los líderes del gremio de taxistas, anunció una recompensa de hasta cinco millones de pesos a cambio de información que permita materializar su captura.
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Tolerancia perdida en La Independencia
La racha de intervenciones forenses se cerró trágicamente en las calles del barrio La Independencia, también en la comuna Cuba. El detonante de este tercer caso no fue un ataque sicarial planificado, sino una disputa interpersonal que escaló rápidamente hasta convertirse en un escenario letal.
En medio del altercado, una mujer fue atacada con un arma cortopunzante. Pese a la alerta de la comunidad, la gravedad de las heridas causó su fallecimiento. Sin embargo, la respuesta institucional en este punto específico logró evitar la fuga de los involucrados.
“La institución desplegó operativos después de conocer el caso. Los uniformados lograron ubicar e individualizar a los presuntos involucrados”, explicó la coronel Laura Cruz, comandante operativa de la Policía Metropolitana de Pereira.
Tres familias enlutadas, un gremio transportador en zozobra y un despliegue sin precedentes de las unidades de investigación perfilan el panorama actual de la Perla del Otún. La presión social recae ahora sobre los despachos judiciales, que deberán atar los cabos sueltos de esta ola violenta y entregar resultados que devuelvan la sensación de seguridad a los habitantes de Pereira.




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