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Crisis en la vía Pereira-Cerritos: reductores de velocidad colapsan la movilidad y obligan a su retiro en Galicia

Tras las protestas y el caos en la movilidad, optaron por retirar los reductores de velocidad instalados.

La crisis de movilidad entre Pereira y Cerritos alcanzó un nuevo punto crítico luego de que la instalación de reductores de velocidad en Galicia, pensados como una medida de seguridad temporal, terminara por paralizar casi por completo uno de los corredores más transitados del Eje Cafetero.

Por años, el corredor vial Pereira–Cerritos, que conecta a la capital de Risaralda con Cartago, La Virginia y el norte del Valle del Cauca, fue sinónimo de fluidez. Sin embargo, el crecimiento descontrolado de proyectos de vivienda en el sector de Galicia, sumado a la falta de soluciones integrales en infraestructura, transformó el trayecto en un verdadero cuello de botella.

A esto se sumó la construcción aún inconclusa de la intersección de Galicia, una obra que promete mejorar el acceso a los nuevos conjuntos residenciales, pero que hoy se mantiene a medio camino, generando desvíos, confusión y zonas de alto riesgo.

Bandas reductoras: la “solución” que detuvo el tráfico

En respuesta a la creciente accidentalidad en Galicia mientras se llevan a cabo las obras, la concesión Vías del Samán decidió instalar varios reductores de velocidad en ambos sentidos de la vía, principalmente para proteger a los trabajadores que cruzan la carretera durante las obras y reducir la alta velocidad de los vehículos en un tramo con iluminación deficiente.

No obstante, el efecto fue contrario al esperado.

Educadores, trabajadores, residentes y transportadores denunciaron que el paso por este tramo, que antes podía tomar entre 35 y 45 minutos, pasó a tardar más de dos horas, e incluso cerca de tres, especialmente en horas pico y durante la temporada decembrina.

“La movilidad se volvió un caos”, expresó una usuaria frecuente del corredor, quien quedó atrapada durante más de dos horas sobre la avenida del Pollo, desde las inmediaciones de la granja energética hasta lograr cruzar hacia Cerritos.

Según reportes ciudadanos, la distribución de las bandas fue desigual, concentrándose hasta 22 reductores en un solo sentido, lo que provocó largas filas de vehículos y una congestión sin precedentes en este tramo.

Vías del Samán e Invías ordenaron retiro inmediato tras el caos en la movilidad

Ante la presión de la ciudadanía y las múltiples denuncias en redes sociales, la concesión Vías del Samán emitió un comunicado confirmando el inicio del retiro de las bandas. La decisión fue tomada tras una reunión con la Gobernación de Risaralda, la Alcaldía de Pereira y el Invías, quienes evaluaron el impacto negativo que la medida estaba generando.

Aunque la intención inicial, según el comunicado, era “mejorar la seguridad vial y prevenir accidentes”, se reconoció que la acción terminó afectando gravemente la movilidad en el sector.

El gobernador Juan Diego Patiño confirmó que, de manera conjunta, se acordó:

  • Retirar de inmediato las bandas alertadoras
  • Fortalecer la señalización del sector
  • Reforzar las medidas de prevención de siniestros viales en Galicia

El retiro comenzó en la noche del martes 2 de diciembre y continuó hasta completar el desmonte en ambos sentidos del corredor.

Protesta ciudadana: el detonante final

Mientras se iniciaban las labores de retiro, la comunidad organizó una protesta por reductores de velocidad en el sector de Galicia. Habitantes de Cerritos, comerciantes de la zona y conductores afectados se concentraron para exigir soluciones reales y el fin de lo que consideraron medidas improvisadas.

Los manifestantes recordaron que la vía que conecta con La Virginia y el norte del Valle es altamente sensible a cualquier alteración, y que incluso pequeños bloqueos pueden convertirse en trancones kilométricos.

“El problema ya era grave, pero los reductores terminaron de colapsar esto”, afirmaron varios habitantes durante la jornada.

Tras culminar el retiro de las bandas, la manifestación fue levantada, no sin antes dejar un mensaje claro: la obra de la intersección de Galicia debe culminarse con urgencia y con una correcta planificación.

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Una obra clave, pero aún inconclusa

Aunque se había anunciado que la glorieta norte de Galicia podría entrar en funcionamiento en 2025, la realidad es que la obra presenta retrasos significativos. Esta infraestructura es considerada vital para descongestionar el corredor y reducir la elevada accidentalidad en Galicia.

Para muchos habitantes, este proyecto representa una esperanza, pero también una fuente de frustración, pues se trata de una de las obras más importantes del programa Vías del Samán, el cual ha sido objeto de críticas por retrasos y decisiones poco acertadas.

Una lección urgente para la región

La reciente crisis de movilidad entre Pereira y Cerritos deja una lección evidente: las medidas aisladas, sin diagnóstico técnico profundo ni planificación integral, pueden agravar aún más una situación crítica.

Mientras las autoridades avanzan en el mejoramiento de la señalización y en la culminación de la intersección de Galicia, la ciudadanía exige respuestas claras, cronogramas concretos y soluciones de fondo que garanticen seguridad y movilidad para miles de personas que recorren este corredor a diario.

CiudadRegion Noticias

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