
Los hospitales de Risaralda encendieron las alarmas y elevaron un SOS por lo que catalogan como la peor crisis de salud en Risaralda en los últimos años. La red pública hospitalaria del departamento afirma estar al borde del colapso financiero debido a la falta de recursos, demoras en la legalización de contratos y la persistente falta de pagos de las EPS, entre ellas Nueva EPS, Pijao Salud y SOS.
En una reunión extraordinaria liderada por la Asociación de Instituciones de Salud (AISalud) y con la participación de los gerentes de los centros médicos públicos, se reveló que la cartera pendiente ya supera los $400 mil millones, una cifra que los directivos describen como “un punto de jaque mate” para la sostenibilidad del sistema.
Desde hace meses, los hospitales alertan sobre maniobras de las EPS para no reconocer obligaciones financieras o evadir la radicación de facturas. De acuerdo con la directora de AISalud, Olga Lucía Zuluaga, algunas entidades, como Pijao Salud y SOS, estarían solicitando códigos de facturación distintos a los establecidos por el Ministerio de Salud, lo que —según sus palabras— “contraviene la normativa vigente” y entorpece los procesos administrativos.
Deudas históricas y contratos sin legalizar
Uno de los puntos más preocupantes es el retraso en los contratos. Algunos hospitales llevan más de siete meses esperando su legalización, mientras otros aseguran que existen procesos sin cerrar desde hace dos y hasta tres años. Esta situación financiera de la red hospitalaria compromete el funcionamiento básico de los servicios y eleva los riesgos para la atención continua.
Los directivos también señalaron que las comunicaciones con varios representantes de las EPS han sido calificadas como “inoperantes e ineficientes”. Juan Alejandro Monsalve, gerente de la ESE Hospital San José de La Celia, aseguró que hay funcionarios que no responden llamadas, correos ni derechos de petición. Esta falta de interlocución administrativa profundiza la crisis y dificulta la gestión de las instituciones.
Servicios en riesgo y posible limitación de atención
La falta de flujo de recursos no solo afecta lo financiero: ya compromete la operación diaria de los hospitales. Entre las consecuencias reportadas se encuentran:
- Riesgo alto de interrupción en la atención a los pacientes.
- Demoras crecientes en procedimientos por falta de insumos.
- Reducción de personal y dificultades para contratar talento humano.
- Incumplimiento en los pagos a proveedores esenciales.
- Escasez de dispositivos biomédicos y suministros críticos.
De continuar esta tendencia, los hospitales advierten que se verían obligados a limitar servicios, afectando directamente a miles de usuarios del sistema público de salud.
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Solicitan intervención urgente y recursos antes del 31 de diciembre
Las instituciones hospitalarias anunciaron que solicitarán una inyección de recursos antes del 31 de diciembre con el fin de evitar un colapso financiero mayor. Aseguran que el dinero es indispensable para garantizar la atención de fin de año, evitar el cierre de servicios y cumplir con las obligaciones mínimas de funcionamiento.
Además, pidieron el pago inmediato del 80 % correspondiente a la prestación por evento y del 100 % de la cápita, así como la apertura de mesas de conciliación y liquidación de contratos para depurar cuentas y establecer claridad financiera.
Las denuncias serán radicadas ante el Ministerio de Salud y la Superintendencia Nacional de Salud con el fin de que se investiguen las irregularidades y se adopten medidas correctivas frente a la deudas de las EPS con hospitales públicos y a las prácticas administrativas que están afectando la estabilidad del sistema en Risaralda.




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