
El presunto líder de la temida estructura ‘Los Rambos’ fue sorprendido en el sector de Tribunas tras meses de evadir a las autoridades ocultándose en moteles. Se le acusa de orquestar una estela de sicariato y violencia en el área metropolitana.
¿Quién es alias ‘Pipe’ y por qué fue capturado en Pereira?
Juan Felipe Llanos Betancurt, conocido en el mundo del crimen como alias ‘Pipe’, es un presunto alto mando de la organización ‘Los Rambos’ y figuraba en el cartel de los más buscados de Risaralda. Fue capturado por la Policía Nacional en el sector de Tribunas señalado de controlar el sicariato y el microtráfico en la comuna Villasantana de Pereira y en Dosquebradas, asumiendo el liderazgo delictivo tras la caída de sus antecesores, entre ellos alias ‘La Negra’.
El peso de una herencia criminal
La codicia por controlar los hilos del microtráfico y sembrar el terror en la comuna Villasantana y zonas limítrofes de Dosquebradas lo llevó a salir del anonimato. Juan Felipe Llanos Betancurt no era un novato en el tablero delictivo; su ascenso, según los investigadores, fue tan meteórico como violento.
Aprovechando el vacío de poder que dejó la salida de antiguos líderes criminales, el capturado se perfiló como la cabeza visible de la estructura delincuencial ‘Los Rambos’. Su objetivo era claro: consolidar un imperio ilícito manteniendo conexiones directas con otras redes transnacionales de narcotráfico que operan en las entrañas de Risaralda.
“Es sucesor de alias ‘La Negra´, ‘Mundo Malo´ y alias ‘Leo´. También viene teniendo coordinaciones específicas con cabecillas importantes de La Cordillera en Pereira y Dosquebradas. Esta persona hace parte del grupo de los más buscados de Risaralda”, expresó el coronel Óscar Ochoa, comandante de la Policía Metropolitana de Pereira.
Tribunas fue el final de su libertad
Saberse el trofeo más codiciado por el Bloque de Búsqueda lo empujó a la paranoia. Para evitar que el peso de la ley cayera sobre sus hombros, cambiaba de residencia con una frecuencia vertiginosa. No dormía dos noches en el mismo lugar, prefiriendo la discreción de alojamientos de paso en las afueras de la ciudad.
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Sin embargo, el rastro digital y humano finalmente lo delató. El sector de Tribunas fue el escenario final de su huida. Unidades encubiertas y de investigación criminal lograron cercarlo cuando se encontraba oculto junto a otras personas, en un intento desesperado por camuflarse y evadir los grilletes que hoy lo mantienen tras las rejas.
Un prontuario manchado de sangre y fugas
El expediente judicial que hoy pesa sobre sus hombros es denso. El capturado carga con graves acusaciones por homicidios selectivos y porte ilegal de armas. A esto se suma un oscuro antecedente en el año 2025, cuando protagonizó un delito de fuga de presos tras burlar y abandonar una medida de detención domiciliaria impuesta por un juez.
Durante la sorpresiva redada, los agentes lograron incautar un arma de fuego que el presunto sicario tenía en su poder. Ese metal frío es ahora la pieza clave de un rompecabezas forense; los peritos balísticos trabajan a toda marcha para determinar si ese mismo cañón escupió las balas que enlutaron a varias familias pereiranas en los hechos de sangre más recientes de la región.




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