
En su último debate, el Senado eliminó el polémico “mico” que pretendía cobrar un nuevo seguro obligatorio. Los conductores particulares iniciarán con 26 puntos y quienes agoten su saldo perderán el documento. Al proyecto solo le falta la firma presidencial.
¿Cómo funciona la nueva licencia de conducción por puntos en Colombia y cuántos puntos dan?
El Senado de la República aprobó el sistema donde cada conductor particular iniciará con 26 puntos y los de servicio público con 36 puntos. Por cada infracción de tránsito se perderán entre 4 y 10 puntos, y quien agote su saldo hasta llegar a cero puntos perderá la licencia de conducción. El proyecto, liderado por el senador Julio Elías Vidal, pasó a sanción del presidente Gustavo Petro, eliminando de paso el artículo que creaba un nuevo seguro obligatorio para daños materiales.
El simple acto de entregar la tarjeta plástica a un agente de tránsito ya no solo dolerá en la billetera. A partir de ahora, cada luz roja ignorada o cada exceso de velocidad en las vías del país encenderá un contador invisible que amenaza con arrebatarle el volante definitivamente a los infractores. La costumbre histórica de acumular multas de tránsito sin mayores consecuencias físicas ha llegado a su fin tras la última campanada en los pasillos del legislativo.
El adiós al temido “mico” del seguro obligatorio
El ambiente en la plenaria del Senado durante este martes 16 de junio era de expectativa pura. Mientras los conductores del país temían un nuevo golpe a sus finanzas, la discusión tomó un giro de alivio económico. En el calor del último debate, los congresistas lograron extirpar un artículo que había generado una profunda indignación ciudadana.
Se trataba de un apartado que pretendía crear un nuevo seguro de carácter obligatorio, exclusivo para cubrir daños materiales en choques simples. El senador Julio Elías Vidal, del Partido de la U y ponente del proyecto, confirmó la eliminación de esta carga extra, dejando el camino libre para centrar el debate en lo verdaderamente importante: penalizar la mala conducta vial, no el bolsillo por adelantado.
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Las matemáticas al volante: así se restan los puntos
El corazón de la nueva ley es un sistema de crédito de confianza que el Estado le entrega a cada ciudadano. Según el texto aprobado, cuando la norma entre en vigencia, los conductores de vehículos particulares abrirán su historial con un capital de 26 puntos. Por su parte, quienes operen transporte de servicio público iniciarán con 36 puntos, reconociendo su mayor tiempo de exposición en las calles.
Pero este saldo no es estático. El sistema castigará la imprudencia restando entre 4 y 10 puntos por cada infracción cometida, dependiendo de la gravedad de la falta. Cruzar una intersección prohibida o conducir hablando por el celular irá drenando silenciosamente este capital hasta dejar al conductor al borde de la inhabilitación.
“A medida que comete una infracción, se le van reduciendo los puntos hasta que llegue a cero. Cuando llegue a cero, obviamente, se le cancela la licencia”, explicó de manera tajante el senador Elías Vidal ante la plenaria.
El salvavidas de los cursos y la buena conducta
Sin embargo, la ley no busca ser una simple guillotina administrativa; también ofrece ventanas de redención para quienes asuman su error. Si un infractor decide pagar el valor de su multa dentro de los 20 días siguientes a la imposición del comparendo y, además, asiste a un curso de educación vial, el sistema lo premiará reduciendo a la mitad la pérdida de puntos que le correspondía por esa falta.
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El comportamiento intachable a largo plazo también tiene recompensa. El titular de una licencia que haya visto mermado su puntaje podrá recuperar la totalidad de su saldo inicial si logra transitar por las carreteras de Colombia durante dos años continuos sin cometer una sola infracción de tránsito.
Para quienes ignoren las advertencias y dejen su saldo en ceros, la realidad será más dura. Aunque la norma permite volver a tramitar el documento tras la primera cancelación, la paciencia del Estado tiene un límite frente a los malos conductores.
“Licencia que puede, obviamente, volver a sacar, pero si es reincidente, terminará perdiéndola con el tiempo”, advirtió el congresista, cerrando la puerta a quienes creen que el trámite será un simple reinicio del juego.
El documento final ya abandonó los escritorios del Congreso de la República y ahora reposa a la espera de la firma del presidente Gustavo Petro. Cuando la tinta selle su publicación oficial, las calles colombianas enfrentarán un cambio de paradigma histórico. Saber manejar ya no será suficiente para conservar el pase; a partir de ahora, conducir exigirá la madurez de entender que el respeto por las normas de tránsito es el único saldo que mantiene el motor encendido.




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