
Las autoridades confirmaron que tres sedes educativas tienen peligro inminente de caída y 15 presentan uso restringido. El retorno a las aulas será sede por sede, mientras el Gobierno Nacional plantea retomar la virtualidad.
¿Cuándo regresan a clases presenciales los colegios públicos en Pereira tras el terremoto?
El retorno a clases en las instituciones oficiales de Pereira, Risaralda, no tiene una fecha estipulada tras el sismo del 10 de agosto de 2026. La Secretaría de Educación determinó que el regreso de los 58.000 estudiantes será progresivo y sede por sede, tras culminar las inspecciones de infraestructura. Hasta el 16 de agosto, tres de las 167 sedes evaluadas presentaban peligro de colapso, por lo que el Ministerio del Interior evalúa implementar educación virtual.
Un censo contra el reloj en medio de las grietas
El candado en las puertas de las instituciones oficiales se mantendrá firme. La directriz de la Alcaldía de Pereira es por el momento que ningún alumno, docente o directivo pisará un salón de clases hasta que un peritaje técnico certifique que la estructura es capaz de soportar su peso sin ceder.
Los equipos de gestión del riesgo avanzan, pero la tarea es titánica. De las 167 sedes educativas que conforman la red pública del municipio, el balance preliminar cortado al 16 de agosto revela que apenas 34 han pasado por la estricta lupa de los expertos.
Los primeros dictámenes son un balde de agua fría para quienes esperaban un pronto retorno. Apenas 16 edificaciones recibieron luz verde como habitables. En contraste, 15 tienen un uso estrictamente restringido, obligando a clausurar zonas enteras, y el dato más alarmante: tres colegios presentan un peligro inminente de colapso total.
“No se ha informado que haya un retorno directo a las instituciones educativas”, precisó el secretario de Educación de Pereira, Carlos Jairo Bedoya Naranjo, dejando claro que la apertura simultánea es una ilusión descartada.
La cruda radiografía desde el Gobierno Nacional
Mientras las autoridades locales escudriñan sede por sede, desde el Puesto de Mando Unificado (PMU) la visión global es aún más preocupante. El movimiento telúrico desnudó la extrema vulnerabilidad de la infraestructura educativa en todo el occidente colombiano.
El ministro del Interior, Rodrigo Lara, expuso cifras que dimensionan la parálisis: cerca de 58.000 estudiantes de la región permanecen temporalmente fuera de las aulas. Su reporte advierte que, de la totalidad de la red pública local, solo unas 15 instituciones podrían reabrir tras intervenciones rápidas.
Esto significa que más de 150 colegios requerirán trabajos estructurales de gran magnitud. La emergencia obliga a replantear por completo la forma en que se garantizará el derecho a la educación en lo que resta del año académico, el cual, paradójicamente, no ha sufrido ampliaciones ni modificaciones en su calendario oficial.
Le puede interesar: El nuevo pico y placa en Pereira: carros circularán por pares e impares tras el terremoto
¿Regreso a la virtualidad? El fantasma de la desconexión
Mantener a los niños en casa copiando de guías impresas no parece ser una estrategia sostenible a largo plazo. Ante este bloqueo de asfalto y ladrillo, el ministro Lara puso sobre la mesa una propuesta que evoca los tiempos de la pandemia: reactivar la educación virtual de emergencia.
“Los niños necesitan mantener un contacto directo con sus profesores. Las guías escolares no pueden ser la única herramienta para garantizar la continuidad académica”, cuestionó el alto funcionario nacional frente a los planes de contingencia primarios.
Sin embargo, la virtualidad en Risaralda choca de frente con la desigualdad. Implementar este modelo exige garantizar dispositivos tecnológicos y planes de datos para miles de alumnos vulnerables que, en medio de la destrucción urbana, perdieron el acceso a servicios básicos.
Raciones a domicilio: el plan para frenar el hambre
La parálisis académica trae consigo un efecto secundario silencioso pero devastador. Para miles de menores en Pereira, la jornada escolar es la única garantía de recibir un plato de comida equilibrado al día a través del Programa de Alimentación Escolar (PAE).
Conscientes de esta urgencia, las autoridades modificaron la logística sobre la marcha. Una vez los ingenieros aseguren las zonas de acopio en los colegios, se iniciará la entrega de paquetes alimentarios directamente a los padres de familia para que preparen las raciones.
Este salvavidas alimentario está diseñado para cubrir las necesidades nutricionales de los beneficiarios hasta por 14 días. Es un alivio temporal mientras el municipio diseña un mecanismo permanente que evite la desnutrición en medio de la ruina urbana.




Deja tu comentario